«La pasión llevará a los hombres más allá de ellos, de sus limitaciones y de sus fracasos. «
Joseph Campbell
Los domingos de Villa Madero tenían sabor a tallarines y color a San Lorenzo de Almagro.
El Tío José con su impecable camiseta blanca, sentado en su sillón de ciego, apoya sus manos entrelazadas en su bastón, mientras intenta dirigir la habilidad culinaria de mi Tía Vicenta.
Todo estaba organizado. La comida del mediodía, donde los tenedores se elevaban colgando»la pastasciutta» que derramaba un rojo especial. Todos hablaban a la vez y… se entendían, mientras la radio ya empezaba a comentar la formación de los “gauchos de Boedo”.
Mis primos varones se peleaban por llevarme a la cancha y hacerme de San Lorenzo, mi prima de Boca los cargaba diciéndoles que me harían un sufridor de por vida.

Con mi camiseta de «el ciclón» .
Ellos, Santo, Tite y Rodolfo -mis primos- se ocupaban de transformarse en un hincha con todas las pilchas. Un gorrito para el sol, la gloriosa camiseta azulgrana, un short azul con ribetes rojos, medias blancas y zapatillas flechas azules hacían de mí, un mini jugador.
Viajabamos en un colectivo que partía comunitariamente de la Sociedad de Fomento de Villa Madero, en el conurbano bonaerense, ese especial lugar donde disfrutaba mis vacaciones de verano. Si mis vacaciones eran en el Buenos Aires profundo. #exploralo.
Cuadras antes de llegar al estadio, ya el clima es inigualable y como un imán te hacía apurar el paso para ingresar al gasómetro.
Apenas entras al estadio, empezaba festejando con pancho y gaseosa. Hasta era como un rito, aparte con cada gol, una coca y un pancho nuevo.
Los panchos regordetes juegan con la mostaza escurridiza, envueltos en una servilleta, siempre insuficiente para la marea de mayonesa que se escapa por todos los wines.
Cada bocado te ponía en posición adelantada y cada mancha era un faul a la camiseta.
Y el vaso de Coca? Había que tener especial atención con apretarlo de más, pues el preciado líquido burbujeante, salía de la cancha, derramándose el preciado sabor.
El coca colero podía hacer todo a la vez, mirar el partido, esquivar hinchas y despachar con una maestría única, mientras cargaba esa gran bandeja de lata con una correa que circundaba su nuca. En una mano el dinero y con la otra llenaba de un solo tirón el vaso, con precisión japonesa. Mientras seguía gritando goles y… Coca Colaaaaa.
Intentaba estar atento como él, con un ojo en el partido y otro en el pancho. Mis primos se la pasaban gritando y opinando de las jugadas mientras yo me deleitaba con el menú del tablón.
En cada avance de San Lorenzo todos se paraban y aunque yo también lo hacía no podía ver nada, pero mis primos me elevaban en sus hombros y podía disfrutar de las jugadas y de los goles. Nada más emocionante que ese aprendizaje festejar en los hombros de mis primos, de más de 20 años de diferencia. #exploralo.
¡¡¡Que lindas eran las tardes domingueras en el gasómetro!!!
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Pasaron los años, se perdió el gasómetro, pero nunca se perdió la pasión por regresar a tierra santa azul grana.
Estando en el Vaticano una vitrina llena de recuerdos me hizo estremecer, lo que puede movilizar una pasión que… hasta al Papa lo conmueve.
San Lorenzo de Almagro y su historia es otro de los símbolos que refuta esta gran moda que lo único que sirve es la iniciativa privada y que solo la rentabilidad económica hace sustentable un proyecto.
Hoy estamos siendo testigos de un cambio de paradigma donde el triple impacto es excluyente. No habrá lugar para organizaciones donde no haya armonía entre logros económicos, sociales y ecológicos.
Los hinchas, grandes protagonista del club, lo hicieron posible- recuperaron el viejo predio después… de 40 años.
Más de 70000 cuervos en procesión hacia Avenida La plata 1700 , seguro que el cura Lorenzo Massa– el fundador-, debe haber andado emocionado en el gentío dirigiendo este sueño de utilizar el deporte para recuperar chicos de la calle hace más de 100 años.
Las cosas están cambiando y lo hacen desde la periferia, nunca desde el centro ni de arriba.
Esta es una vuelta histórica donde el compromiso colectivo se impone sobre el marketing del liderazgo individual tan difundido en esta posmodernidad donde los atracones bulímicos por el poder se mezclan con la anorexia de compromisos colectivos. #exploralo.
Es la pasión en funcionamiento que hace posible cualquier epopeya. #explóralo.
¿ Cómo te hiciste hincha de algo?
¿ Qué te apasiona más allá de un resultado?
¿ Qué institución de tu niñez ya se perdió ?
¿ Qué institución seria bueno recuperar?
A mis primos Santo, Tite, Rosita y Rodolfo por enseñarme desde la humildad absoluta, que desde sus hombros de adultos me elevaron para ver mucho más, no solo en la cancha… también y sobre todo en la vida. . Gracias siempre !!!



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