Hasta Siempre Ernesto.

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“Como latas de cerveza vacías y colillas de cigarrillos apagados, han sido mis días. Como figuras que pasan por una pantalla de televisión y desaparecen, así ha pasado mi vida.”  Ernesto Cardenal.

QUE FENÓMENO LA TRAICIÓN, SIEMPRE LA LLEVA A CABO ALGUIEN QUE COMIÓ CONTIGO.

Ernesto cuénteme de su participación en la revolución Sandinista con Ortega.

En ese mismo momento todo cambió, un silencio estrepitoso inundó el cuarto, sus ojos se quedaron fijos, capturó aire, lo máximo que pudo, tocó mi mano con fuerza y hasta el silbato se escondió en los pliegues de la camisa, presiento se aproxima la batalla…

Mira Isra, sin miramientos te lo digo y que se siga enterando el mundo. Ortega es un traidor, traicionó lo más importante, traicionó a la revolución sandinista.

-¿Cómo está pasando esta situación?-

-Estoy siendo perseguido desde hace años, con difamaciones, juicios y embargos sobre la nada que tengo.-

-El mundo se entero que soy un perseguido político aquí en Nicaragua. Perseguido por el gobierno de Daniel Ortega y su mujer, que son los dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la policía y del ejército.-

Intento sacarlo de la angustia. Pero vuelve a la carga.

-La revolución dejó una herencia bella e irremplazable. La revolución es evolución acelerada. La velocidad con que se logró reducir el analfabetismo del 50.35% al  12.96%, eso lo puede hacer solo una revolución. Mi hermano Fernando fue artífice. Como sabrás él murió también traicionado por Ortega.-

-Si Ernesto, lo recuerdo, Fernando también fue sacerdote y participó con usted en el proceso Sandinista.-

-Si, pero bueno hay que seguir pues  “Toda revolución nos acerca al Reino de los Cielos, aún una revolución perdida. Habrá más revoluciones» concluye con su visión poética profética.-

El poeta se da cuenta que entro en otro voltage, su asistente intenta calmar el clima.

Ernesto, ¿que está leyendo actualmente?- Busco deliberadamente poner otro tema.

-Estoy releyendo a un compatriota tuyo. A Borges con su Alef.- Toma el libro y me lo pasa. Lo abro y me salta una frase.

“Oh dicha la de entender, mayor que la de imaginar o la de sentir!

Respiro como queriendomela tragar.

-Isra tal vez puedas conseguir en Argentina algo que quiero estudiar… las cartas de Victoria Ocampo a Thomas Merton.-

Y me da pie a mi estocada esperada .

-Si Ernesto sera un placer conseguirla y entregarsela… en Argentina, quiero invitarlo a Córdoba, ya que en Marzo se realizará el Congreso de la Lengua y estoy queriendo armar el CONTRA CONGRESO donde se hable de todo aquello que el imperialismo castellano no hablara y sería fundamental su palabra.-

Ernesto me mira con picardía de abuelo cómplice que le gusta el desafío.

Me ilusiono,  lo empiezo a imaginar en Córdoba aglutinando a jóvenes con sus ideas cósmicas, mientras el rey de España sigue con su cosmética.

-Ay Isra, mi salud me lo impide. Ya no puedo aguantar un viaje en avión.-

Lo entiendo. Se hace un silencio. Seguimos hablando de otras cosas.

Ya me empiezo a dar cuenta que tiene que descansar de mis irresponsables audacias.

Su asistente, invitando a sacarnos unas fotos me avisa que ya es suficiente. Le traen la boina, se la pone sin acomodar. Nos fotografiamos.

-Isra quiero decirles una cosa importante.- Hace un silencio que deja todo en suspenso.

-Ustedes dos pueden correr peligro ( estoy con mi compañera Jimena) por haber venido aquí, los lo pueden seguir. Tengan cuidado mucho cuidado, estamos en una dictadura. A mi no me mataran.-

Lo saludo interminablemente. El poeta queda en su mansión de lo necesario.

Pasamos por la sala donde están las esculturas. Empieza a costarme ver con nitidez, estoy llorando. Un encuentro almico y trascendente sucedió.

Me doy cuenta su advertencia, me cambia la emoción. Enjugo mis lágrimas, necesito ver con claridad para cuidarnos.

Hasta Siempre Ernesto !!!

…Comienza el plan para salir de Nicaragua sanos y salvos.

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