Expender solidaridad.

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“Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza.”

Marco Aurelio

Hay un nuevo mundo que sigue con las dolencias centenarias.

Madrid se despereza con los primeros rayos del sol. Aquí en la calle Fuencarral esquina Figueroa, todo es compra, desde lencería hasta paellas pasando por una infinidad de tiendas de ropa que anuncian las rebajas de las rebajas.

Aquí mismo está indemne después de 300 años, soportando los embates del mercado de consumo, resiste el humilladero de la Virgen nuestra señora de la soledad.

Un humilladero podría aludir a un lugar denigrante, nada más distante a eso, estos son lugares que provienen de centurias, donde los que entraban a una ciudad o salían rezaban sumisos ante una imagen o una cruz pidiendo protección.

Nada mejor que este lugar para que el “nuevo mundo con viejas dolencias” se haga presente.

Aquí mientras estoy a punto de ingresar a estos místicos 30 metros cuadrados, una moderna máquina expendedora me secuestra la atención.

Me acerco y me encuentro con una máquina expendedora de solidaridad.

Si, de acuerdo a los que tu compromiso te dicte podés elegir entre un variado menú de opciones de asistencia a los más necesitados.

Desde dinero para un baño de indigentes hasta un plato de comida o un abrigo.

Esta máquina es la representación pragmática-tecnológica de solidaridad.

Ingreso un dinero, elijo en que colaborar, me devuelve una cajita como de cigarrillo, está vacía es solo un símbolo, lo importante es que ese dinero va directo a las instituciones que se especializan en cada tema para lo cual se recauda.

Empiezo alucinar… la cantidad de posibilidades que da este proceso.

-¿Y como es esto señor? Le pregunto a uno del humilladero.-

Es una idea que nació de ANEDA ( Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos) para apoyar al Padre Ángel. Es un auténtico entramado entre una asociación de empresas y una necesidad específica.

Los datos son asombrosos con las máquinas solidarias se consiguen más de 80.000 Kg por mes de comidas.

Sigo pensando y reforzando que los que tienen las ideas no tienen el poder y los que tienen el poder no tienen las ideas, pero cuando se sientan a entramarse, se ensamblan poder e ideas y la magia sucede. #exploralo.

Las expendedoras son un recurso de concientización, también en el innovador Berlín,  donde se pone todos los 24 de Abril, día de la revolución de la moda y en memoria de los 1.129 trabajadores que murieron en 2013 cuando se derrumbó una factoría textil donde las trabajadoras literalmente esclavas ganan un sustento paupérrimo.

La máquina propone precios de ganga por una prenda y en el momento que ingresas el dinero para concretar tu compra te informa cuanta explotación hay detrás de una remera barata. #exploralo

Observar las reacciones.

Sigo mi caminata por la calle Fuencarral, me paro delante del punto de escucha, intento escuchar mis sensaciones, me encuentro con las contradicciones de si todo esto no es perfumar la pobreza en lugar de erradicarla.

Me pregunto si todo esto no contribuye a desmantelar los compromisos de los estados.

Me motiva saber que empresas utilicen un proceso para generar conciencia y que la tecnología también puede y debe estar al servicio de la desarticulación de la exclusión.

Me voy alejando a tomar un café en la Gran Vía de Madrid , en el camino veo un mar de consumidores que pasan delante de la máquina de vida, muchos no se detienen , pero otros sí.

Termino el café y me pregunto…

¿ Habrá soluciones individuales a problemas colectivos.? #exploralo.

¿ Cuánto la tecnología puede aportar a la inclusión ? #exploralo.

Envolveme el corazón.

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“Las mesas de lectura de las tabaquerías son tribunas de libertad”.

José Martí

Alexis , el vecino de mi casa familiar de La Habana, es un  “torcedor” de hojas de tabaco, y en las noches de conversaciones y humo, me regala la posibilidad de conocer algo único. Visitar desde adentro donde trabaja.

Llegó al capitolio de la Habana y allí atrás aparecen los arcos de la fábrica de Tabacos Partagás, voy a vivir la experiencia educativa obrera más trascendental del mundo manufacturero. Voy a escuchar al “lector de tabaquería”, ícono en el mundo, actividad declarada patrimonio intangible de la humanidad.

En el centro del salón un mar de trabajadores con sus camisetas blancas y sus blusas, van amasando las hojas mulatas del tabaco mientras  la chaveta, un pedazo de metal, va rebanando el excedente de la hoja, haciendo un envoltorio que se envuelve a sí mismo y el  molde que espera apretar con la fuerza y la exactitud buscada.

Todos están inmersos en su trabajo, mirando fijamente su arte de ensamble para el ritual del consumidor, cuidando el color, la textura, la humedad, el estirado de la capa, la ingeniería del tiro, para que la bocanada de humo sea precisa.

Y mientras me deleito con la sinfonía de aromas, allí arriba en la mesa, el lector con una dicción única, enlaza letras y consonantes formando palabras que generan frases. Está leyendo justamente a Shakespeare, para los cientos de sus compañeros obreros. A él no le toca torcer tabaco, a él le toca leer para todos.

El lector de tabaquerías es un rol instalado desde 1865 en Cuba, y lo cumple una persona que lee todos los días los libros elegidos por sus compañeros, que van desde Dostoievski a Zola, pasando por las noticias, recetas de cocina y el pronóstico del tiempo.

Y exactamente, conversar con cualquier trabajador de las tabaquerías es ponerse al frente de experto de las letras universales, pues mientras trabaja aprende y goza de la literatura que los envuelve mientras ellos envuelven las láminas marrones de fragancias indomables.

Sigo escuchando y asombrándome, EL LECTOR se da cuenta de mi estupor y con un gesto cubanísimo me dice:

– Compañero lea un párrafo. Mientras corre el micrófono y en un ataque de emoción sujeto al Granma y leo una noticia, con mi mejor acento santiagueño (pero del Estero).

Inmediatamente EL LECTOR retoma su trabajo, me quedo a su lado y empieza a leer al clásico Romeo y Julieta mientras me acerca un habano con el mismo nombre explicándome que esa categoría se la denominó así en homenaje a ese libro, que prácticamente de memoria los obreros ya lo saben, pero como todo buen cigarro y toda buena literatura se puede repetir y repetir.

Lo escucho extasiado mientras sigo explorando las caras y las manos que enrollan el glamour seductor para el futuro placer de fumarse un puro de los más puros.

Y se escucha por los parlantes…

JULIETA (hablando a solas) .-¡Romeo! ¡Romeo! ¿Por qué eres tú, Romeo?… Reniega de tu padre, adjura de tu nombre, y si no quieres hacer eso, jura que me amaras, y yo cesaré de ser Julieta Capuleto.

ROMEO.-¿Debo continuar escuchándola, o debo hablarle?

JULIETA.-Tú no eres mi enemigo; lo es tu nombre, tu nombre solo. Tú eres tú y no eres un Montesco. ¿Que es un Montesco? Esos brazos, esa cabeza, esos cabellos, no componen un Montesco…Todo eso te compone a ti… ¡Cambia de nombre! ¡Un nombre no es nada! Demos a una rosa otro nombre, y no por ello dejará de agradarnos; su perfume no será por eso menos suave. Si Romeo tuviese otro nombre, toda su gracia y su perfección quedarían en él, que es a quien yo amo. ¡Borra tu nombre, oh Romeo, ese nombre que no es nada, ese nombre que no constituye tu ser! ¡Bórralo y tómame a mí en cambio, a mí toda entera!

Voy saliendo del salon factoria, como quien sale de un escenario, los despido, con el gesto de un abrazo y un guiño avisa la recepción de mi afecto y admiración, mientras sigue leyendo.

Cruzo la calle hacia el parque de la Fraternidad ornamentado por los bustos de los masones célebres. Me siento al lado del libertador de los andes, sacó un Montecristo que supera a la novela de Dumas, de sabor recio sin concesiones, y también un Romeo y Julieta, de sabor  y dimensiones ideales, con cepo grueso, longitud óptima, excelente combustibilidad y notas acarameladas que recuerdan un amor prohibido… El mismo que prefería sir Winston Churchill.

Decido por este último y me sumerjo en la ceremonia del corte, toco la tripa, el capote y el gorro, lo enciendo con cerilla de cedro y ya el primer humo me pone en trance… entonces sueño con obrerxs multiculturales que consuman educación sin límites, que se dignifiquen en espacios de desarrollo que se llenen de lectores y lecturas.

Sueño…  con trabajadorxs que tengan clara la diferencia entre el deseo y la necesidad, un dilema que solo la educación puede develar.

Porque en este ejemplo cubano, EL LECTOR de tabaquería es un obrero educado, un obrero del desarrollo de personas para una humanidad sustentable y universal.

¿Qué diferencia hay entre alguien que sabiendo leer no lee y un analfabeto ? #exploralo

Creer o estornudar.

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“Nunca se sabe qué tan intensamente se cree en algo hasta que su verdad o falsedad se vuelve un asunto de vida o muerte.”
CS Lewis

Si no fuera porque en Julio eran las vacaciones, con mucho gusto habría odiado ese mes.

En Julio, religiosamente empezaba la temporada invernal, en mis Termas de Rio Hondo, pero sobre todo era la apertura a mi maratón semestral de estornudos interminables, me dejaban sin aire, envuelto en una respiración asmática mientras mis ojos se llenaban de lágrimas de impotencia ante la imposibilidad de detener, tamaña situación, en mi pequeño tamaño de siete años.

En Julio, por ende, se reforzaba el peregrinaje a los alergistas, las inyecciones entraban en escena, decenas de vacunas experimentales se ensañaron con mis flacos brazos. Las enfermeras, agotaban los argumentos para entretenerme, ante los pinchazos que uno tras otro, semana tras semana, hacían de mi un autentico, tiro al…negrito.

Todos, pero absolutamente todos los intentos por detener la maratón de estornudos eran en vano, ni siquiera llegaban a darme un respiro de una semana.

La alergia se apoderó de mi existencia incipiente y se reía del inmenso equipo que buscaba darme paz.

En mi niñez, me revelaba a cualquier cosa, pero a esto no, con inmensa docilidad me declaraba derrotado entregándome a cualquier proceso, para generar el suceso de ganarle a la situación, que duraba exactamente seis meses ininterrumpidos.

Una vez me enteré que toda la “serie de vacunas” era solo para saber a que tenía alergia, para que desde allí puedan encontrar con que sanarme. Fue un momento de gran angustia donde me sentí una auténtica rata de laboratorio.

Mi alergia ya era una cuestión que excedia a mi y también a mi familia. Los vecinos opinaban, los proveedores y clientes de mi padre, aportaban sus diagnósticos y pronósticos.

…Seguro que es reacción a polen.

…Debe ser por el polvillo.

…Es por el frío.

…Se le pasara solo cuando sea adolescente. Y así las conjeturas profesionales y vecinales, llenaban una interminable lista de pestes que respaldan la pésima sinfonía de achíses.

Yo era dueño de mis estornudos y por ende tenía derecho a deducir un diagnóstico, pero no me anime a contar mi descubrimiento, por miedo a que me internen por otra enfermedad. Entre estornudo y estornudo me fui convenciendo que tenía alergia a los turistas, que como abejas llegaban y hacían de Julio un mes nefasto para mi, pero próspero para todo el pueblo.

Con la alergia salíamos de viajes sanitarios a Santiago a Tucumán y hasta al hospital Durand de Buenos Aires que hizo su intento y… nada. Cada vez estaba más convencido que los turistas eran los que me traían la alergia y qué me tendría que acostumbrar a ella de por vida.

Pero en mi pueblo, todo era magia y a solo 15 minutos de la puerta de mi casa, el NIÑO ARMANDO, con una botella de alcohol y dos pastillas de alcanfor, todo lo sanaba.

¡¡¡Y nada de análisis, ni inyecciones ni enfermeras gordas!!!

El curandero del momento tenía a jaque a los laboratorios multinacionales y era prácticamente nuestro vecino.

Mi madre, Doña Ana, no lo dudo y al paraje La cañada, fui a parar con mis cortos huesos, los ojos llorosos, la nariz roja y el pecho agitado.

La gente llegaba en cualquier tipo de transporte, caballo, sulky, auto, camión y hasta ómnibus repletos de sufrientes de algo que arribaban en búsqueda de la poción mágica.

Llegamos a las tres de la mañana, para conseguir turno. Unos papelitos idénticos a los de las rifas de mi escuela.

-Me dieron el 57 – le cuenta mi madre a una señora desconocida, compañera de espera.

-Es muy milagroso el niño, me dijeron que vino la esposa de un militar, que la trajeron en un helicóptero con escarapela, venía con bastones y se fue caminando- Contaba la desconocida-

El niño atiende en una pieza de adobe blanqueado con cal. Los ya atendidos salían más alegres, aferrándose a la botellita de alcohol.  Algunos llevaban varias, para otros dolientes que no pudieron venir; me enteré por la señora desconocida que no paraba de enumerar milagros.

En la sala de espera al aire libre y en plena noche alumbrados con un fogón y unas luces a gas, se ofrecían, tortillas, chipacos, “sanguches de milanesa”, gaseosa Secco y de postre rosquetes. También mate cocido en latitas de durazno al natural. Y como si fuera pocos huevos caseros, el niño Armando era un generador de abundancia y prosperidad para ese pedazo del monte santiagueño.

Al lado del consultorio otra habitación de adobe, pero pintada de celeste patrio adentro, una virgen llena de adornos, desde tules a flores de plástico pasando por un sinfín de chapitas con forma de órganos, dejado por los que ya fueron sanados en testimonio y agradecimiento.

La virgen es la receptora silenciosa de “la voluntad” que puedas ya que el niño Armando no cobra pues su poder proviene de la virgen que cura a través de él.

-Hay que aportar a la virgen para que ella le ayude a él– me decía mi madre como si yo entendiera lo que estaba viendo, sintiendo y ya escuchando, pues el gallo envidioso empezaba a despertarse y no quería hacerlo solo.

De repente una mujer con pelo entrecano orgullosa de su edad, llamó con un grito.

-Que pase el 57-

Mi madre de un salto ya estaba en el umbral del consultorio y yo flameando de su mano izquierda, ya que, en su derecha, envuelto en papel de diario, la silueta del alcohol Frau y la ristra de alcanfor, están sujetados con profunda expectativa.

El niño no parecía niño, pensé en silencio que era el padre de el niño, pero era él, allí delante mío, en ese espacio, a media luz del amanecer.

El Niño Armando, con un sombrerito claro, en el cuello muchas cruces brotan de una camisa oscura, un cinto grueso sujeta una cintura poco afecta a la gimnasia, el pantalón claro Oxford, como el de mi hermano remata en un ruedo que acaricia a unos mocasines, que en algún momento fueron negros y ahora… grises por el suelo de tierra indomable.

El escucha paciente mis penares, magistralmente relatado por mi madre, fiel testigo de mis crisis nocturnas.

Su mano está apoyada en una mesa cubierta por un mantel de hule floreado. Estamos los tres uno al lado de el otro, yo en el medio.

Él levanta su mano derecha sobre mi cabeza, dice algo, creo que es un rezo. (No puedo saber lo que nunca hice.) En el acto me dio un miedito y pensé… ahora desaparezco y…para siempre.

-Bien Doña Anita, hágale tres fricciones antes de dormir con este alcohol con alcanfor y se curará inmediatamente- Sentenció el niño con una seguridad que hasta miedo daba.

Inmediatamente con un veloz movimiento abre la botella y hace trizas las pastillas de alcanfor y las introduce en el alcohol que inmediatamente empieza a expulsar unas burbujas blancas que se derraman en el mantel.

Cada segundo que pasaba, más sentía que estaba por desaparecer mi vida en ese mismísimo momento y lugar.

Me aferre a mi madre con mis dos manos.

El niño seguía rezando y empieza a hacerse lo que la gente hace cuando pasa delante de una iglesia. Me acaricia la frente y con su mano santa peina mis rulos rebeldes, de la noche en espera.

-Aaah doña Anita, hágalo “oler” la botella tres veces al día. Toda ira muy bien. – Asegura el Niño Armando mientras nos despide.

El tratamiento empezó de inmediato, la primera “olida” fue a los 5 minutos y hasta las noches fueron más, preparándome para las fricciones nocturnas de las ansiosas manos de mi madre obsesionadas por darme paz.

No desaparecí, pero si desapareció doña alergia, nunca más vino en Julio ni en ningún mes, empecé a querer a los turistas y a creer o … estornudar.

Capítulo 15 de mi próximo libro El ruido de las alas.

Aquí van algunos de los agradecimientos hacia el Niño Armando.

Hace unos años ya no está físicamente, pero el GRACIAS!!! lo sobrevive.

Madres Vandálicas!!!

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Perdona mamá si aquel dia me fui

Tuve que salir a defender mi país

Nicaragua necesitaba de mi.

Yo se que estas triste…porque no volvi.

Kenneth Gutierrez Espinosa

21 volcanes hacen a la identidad de los nicaragüenses. Todo puede estar tranquilo pero en segundos la erupción puede llenar de fuego la existencia.

Volcán Masaya

La ciudad de Masaya con su volcán ardiente y sus habitantes calientes lideraron la revolución que derrocó al dictador Somoza hace 40 años y hoy es bastión de la rebeldía, en contra del autoritarismo de la banda de Daniel Ortega y  Rosario Murillo su mujer.

Estoy en la rotonda de San Jerónimo en Masaya, un epicentro de las batallas más sangrientas que se llevaron la vida de centenares de jóvenes y que generaron a las heroicas madres vandálicas.

Por aquí todo es veloz, los autos circulan a toda velocidad como queriendo evitar recordar las muertes  de aquel 18 de Abril del 2018 donde todo se llenó de hartazgo.

Alguien que llamare Jonas me relata:

-Aquí fue la cuna de la revolución Sandinista de 1980 y también del año pasado. Masaya es inclaudicable y nunca se apagará como nuestro vivo volcán. Aquí comenzaron los “tranques” que pararon el país para que nos dejen de seguir empobreciendo entre la alianza del gobierno y el FMI. –#exploralo.

– Echamos al alcalde  y nos declaramos “Masaya es un territorio libre del dictador”. Fue terrible lo que se desencadenó con los jóvenes.-

Alvarito fue uno de los primeros asesinados durante las protestas, murieron más de 500 compatriotas, encarcelaron más de 600 y todavía reclamamos por más de 1.000 desaparecidos y otros tantos exiliados.-

Isra es importante que el mundo sepa de esto!!! –Me lo dice con estupor por la ignorancia que se tiene ante semejante falta de información.

Jonas cuentame mas de Alvarito.

Alvaro Conrado, salió a apoyar a los universitarios, tenía solo 15 años el “chavalo”. Fue en Managua, cuando todos salimos a reclamar contra la reforma en la seguridad social, empezaron a reprimir, Alvarito fue a llevarle agua a los de la resistencia y un francotirador le atravesó el cuello con un disparo, lo dejaron mal herido, lo llevamos de urgencia a un centro de salud y los médicos en el centro de salud, le negaron asistencia, se desangró y murió, mejor dicho lo mataron.-

-Su madrecita Lizeth Dávila se convirtió en la madre que aglutina la lucha, ya que nuestras mujeres, estas madrazas, estan enjugando sus lágrimas con la lucha para que que se vaya el dictador y su banda, que sigue reprimiendo con sus paramilitares asesinos.-

Uno de los reclamos principales que Madres de Abril, LAS MADRES VANDÁLICAS hace al Estado es, justamente, la desmovilización de las fuerzas parapoliciales.

Aquí el 30 de Mayo es el dia de la madre , ellas claman justicia por sus hijos asesinados, no tienen nada que festejar, aquí es un día de luto y dolor pero nunca de resignación. Las madres  siguen luchando y golpeando puertas para saber de sus hijos. Como aquellas madres de ustedes que siguen buscando a sus nietos.-

– Las madres que claman justicia por sus hijos asesinados por el régimen criminal de Ortega-Murillo y sus matones, no tienen nada que celebrar el Día de las Madres. Para ellas el 30 de mayo es de luto y de lágrimas. Las madres de la diáspora nicaragüense en diferentes países no tienen nada que festejar.-

– El 30 de mayo, muchas madres, en vez de la rosa roja, visten el lazo negro y se consuelan con la fotos de sus hijos, colocando flores en sus tumbas y pidiendo a Dios que sus muertes heroicas no sean en vano, que no queden impunes ante este somocismo del siglo XXI que se esconde detrás de una retórica de izquierda.-

Madre Vandálica haciendo historia.

Isra que se sepa que estamos rodilla en tierra, luchando y nunca nos apagaremos pues somos hijos de los volcanes y en nuestras venas corre lava.-

Y cuando nos dicen que nos rindamos…todos juntos le gritamos al dictador y sus esbirros…QUE SE RINDA TU MADRE !!!

Jonas aumenta el volumen de la radio y la pegadiza música cuenta la historia…

Seguimos atravesando por la vibrante Nicaragua, acompañó la música con mi mano en la ventanilla y empiezo a extrañar a mi madre.

Fabrica de libertad.

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“Quién salva una vida, salva al mundo entero” 

La lista de Schindler.

El sol escondido dentro del otoño polaco, se muestra por momentos y se retira por otros como escapándose de alguna persecución .

La gran Rynek Glowny, la plaza medieval más grande e imponente de Europa con sus 4 hectáreas – nacida para el trueque- está poblándose lentamente, aún a pesar de lo temprano de esta mañana templada en el termómetro pero fría en mi interior.

Aquí en la mismísima Cracovia , donde los bosques tupidos sirven para amarse y para que Karol Wojtyla sueñe con su papado, aquí mismo en estos cielos límpidos se inspiró Copérnico para poner al Sol en el centro.

Las  clínicas dermatológicas ofrecen el mejor tratamiento, mostrando el inmaculado cutis de mujeres, casi de cera , aquí mismo se conserva la casa   de la ” inventora de la belleza”… la emprendedora Helena Rubinstein, que desde una historia de necesidades pudo transformar su existencia  y  la autoestima  de otras millones de mujeres,  creando un imperio de cremas y glamour,  sentenciado  con su famosa frase… “No hay mujeres feas, solo las hay perezosas”. Helena la cenicienta de Cracovia que  delineó su vida, poniéndole texturas al tacto, sensualidad al rimmel y pasión a los labios rojos.

Aquí mismo las iglesias y los palacios se camuflan para no ser distinguidos, tal vez  por el aprendizaje de la sangrienta invasión nazi.

Atravieso la plaza rumbo al barrio de Kazimierz, justamente donde el guetto judío vivió para morir. Tengo hambre, mucha hambre, siento mi estomago que está contraído, tal vez este confundido y no sea hambre sea otra cosa , pues mi respiración se acelera y mis pasos no encuentran el ritmo.

Me siento, puedo sentir el frío de la silla de metal, estoy en el famoso Bar Singer, que homenajea  a Isaac Singer, no fue el que logró el invento pero si el empresario/actor que entendió el concepto clave… un bien es más valioso cuando es más práctico, es familiar y se puede pagar a plazo. Singer inundó al mundo de puntadas, surfilados y costuras.

Algo caliente para apagar el frío, me vendría muy bien y no dudó en pedirme un “borsh” la mítica sopa de remolacha que me hace viajar a mi bobe (abuela) , puedo mirarme en el espejo rojo del plato, mientras la cuchara de metal también me anticipa un recuerdo de la próxima inminente visita a la fábrica de ollas de Oskar Schindler .

  La atmósfera tiene los aromas distinguidos de comidas de la tierra, donde el hinojo, el perejil, la pimienta y el jengibre hacen el coro a la paprika, formando un batallón de aromas que te conquista, quedándote vencido, sin pelear .

Por la misma  angosta calle, presuroso un religioso, enfundado en su tapado negro va sorteando alemanes que hoy son turistas y recién ahora …los puede sortear. Lo sigo y a cada momento se acercan más los sonidos de un clarinete y un acordeón se escapan de la sinagoga  Remuh, son los acordes de la música Klezmer , esa mezcla de acordes de llanto y alegría brotados del alma, lo imagino a mi tío Jaime , el de los abrazos fuertes, el de las comidas sabrosas, el de los ojos tristes que vivía recordando haber sido el que hizo la punta para escaparse de las persecuciones y esperar a sus hermanos de la lista familiar.

Escucho como desde la  ventana del templo, donde ingreso un religioso, todo vestido de negro, se descuelgan y van circundando el aire la música de la lista de Schindler y me encamino con fuerza y decisión hacia la fábrica del empresario del tercer milenio .

Antes de cruzar el  generoso río Vístula, me encuentro con la plaza  Bohaterów que fue el corazón del gueto, allí 70  inmensas sillas vacías  representan la espera que pasaban los  pasajeros que nunca regresan. Ellos iban a los hornos de Auschwitz y en la mismísima esquina , la farmacia del otro empresario del tercer milenio, Tadeus , el único católico que podía permanecer en la zona y  se arriesgo siempre ayudando a cientos a escaparse  por la falsa  puerta, o a suministrarles medicamentos o a pasarle tintas para falsificar documentación, la liberadora Farmacia del Aguila que, contrasta con las tapias en forma de lápida del guetto hechas a propósito para que se sepa que de allí no saldría nadie con vida.

    Camino más ligero no se si por llegar o escaparme. Camino y camino por el viejo barrio obrero, hago una cortada por un baldío y me desplazo debajo de un destartalado puente metálico, ya no veo a nadie a mi alrededor, hay mucho silencio afuera pero adentro siento el clarinete y el acordeón de la música Klezmer, con una penosa melodía gusto a invierno, con cadencias de fuga y abdicación, con colores grises… muy grises y de todas las gamas.   Allí adelante aparecen un tinglado, y la vereda se hace uniforme, hago lenta  la marcha, mientras que un remolino de viento me quita mi gorra, salgo corriendo a buscarla, me agacho la recuperó justo debajo de un cartel que reza Fabryka Oscara Schindlera-Amalia…el corazón se detiene y mis ojos se pierden en las fotos de los salvados inmortalizadas, en el mural de entrada. Estoy en la fábrica de la libertad, allí donde la lista se confeccionó para estos seres que fueron salvados detrás de una empresario que encontró en su profesión mucho más que comprar barato para vender caro, un empresario que sintió la desarmonía del mundo y con la excusa de emprender, lleno un lugar mayor que el burdo mercantilismo oportunista. Adentro todo es historia clandestina y una pila de ollas y utensilios de metal muestran la excusa perfecta, ver cómo hacían mal los productos para demorar y ganar tiempo para escaparse, haciendo muy bien el verdadero producto… la liberación.

  Me siento en el suelo apoyándome en una descascarada pared mientras otro remolino de viento, hace bailar unas hojas y de ese baile veo florecer la esencia del SER empresario para el nuevo milenio, que no es ni más ni menos, que crear organizaciones donde la gente quiera apasionadamente pertenecer ,para desarrollarse y desarrollar un mundo que merezca ser recordado.

Recordar  que la libertad se ejerce con otr@s y no es lo mismo que la autonomía solitaria, por eso hay que tomar conciencia que somos libres con alguien nunca solos.   Gracias Oskar Schindler, Helena Rubinstein,Papa Karol Wojtyla , farmacéutico Tadeus, Isaac Singer….por SER primero defensores de la vida, humanos comprometidos con generar ciudadanía  y luego empresarios .  

¿Tu trabajo genera libertad ?

¿Estás en una empresa /organización que aumenta tu valor personal?

¿Eres libre o solo tenes la cadena larga?

Si te sirvio…#compartilo y generamos #aprendizajecolaborativo.