Word mata excel.

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“Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera.”

Pablo Neruda.

Las calles no se callan, mientras están llenas de llamas. Es el Santiago de Neruda. Lo imagino viendo las barricadas desde lo alto del cerro El Plomo, . Puedo escuchar su poesía…Entrégame silencio, agua, esperanza. Entrégame lucha, acero, volcanes.

El bello Chile, más largo que esperanza de pobre tiembla, pero no por otro terremoto. Cruje el experimento ingenieril de economía, que comenzó hace más de 40 años.

Aquí se implementó la macabra Doctrina del Shock. Esta proviene del mundo de la psiquiatría, un proceso de “limpieza de mentes” mediante la aplicación de descargas eléctricas. Esto se implementó en prisioneros para doblegar la voluntad e infantilizar vínculos. En definitiva un método para obedecer y hasta para venerar a los victimarios.

Esta técnica criminal se extrapolo a las sociedades, de una manera absolutamente estudiada. Se comprobó que un colectivo de personas sometidas a una guerra feroz, un desastre natural, un golpe de estado o una profunda crisis económica, en estos contextos, los humanos tienden inexorablemente a preferir cualquier sometimiento a lo que les está pasando.

Y lo peor de todo -talvez- empiezan a identificarse valorando a alguien que los somete. En este proceso los medios de comunicación se alían a los opresores siendo funcionales a este método. #exploralo.

La brillante periodista canadiense Naomi Klein, se explaya magistralmente en su obra “La teoría del Shock” y documenta cómo se implementó en Chile desde y con el derrocamiento de Salvador Allende para implementar los ejes del economista neoliberal Milton Friedman y sus Chicagos Boys.

La estrategia fue clara y simple, generar caos en un gobierno democrático a través de procesos desestabilizadores, aliarse con fuerzas de militares que defienden un sector acomodado social, apoyados deliberadamente por medios de comunicación e implementación de un férreo proceso de infantilización social para llevar adelante privilegios de clase. En Chile los protagonistas centrales fueron Pinochet-la burguesía extractivista-Diario El Mercurio.

Klein razona que “si bien el modelo económico de Friedman puede ser impuesto parcialmente en una democracia, requiere condiciones autoritarias para instrumentar su auténtica visión”.

Agrega: “Para que la terapia de shock pueda ser aplicada sin reservas -como lo fue en Chile en los 70, en China en los 80, en Rusia en los 90 y en los Estados Unidos después del 11 de Septiembre-, es preciso que exista una suerte de trauma colectivo, uno que permita o bien suspender temporalmente la práctica democrática, o bien bloquearla completamente”.

De Chile se dijo que era el oasis de América latina, el ejemplo a seguir y más de un cipayo que hace gala de una ignorancia pristina veía a Chile como la tierra prometida. Típicos de aquellos domesticados y atravesados por la doctrina del shock, que no saben que no saben de su domesticación más aquellos que sí saben lo que se gana cuando un sometido los venera. #exploralo.

Se sigue “confundiendo” prosperidad con crecimiento del PBI. Y se usa a Chile para mostrar cómo el país de mayor PBI es la panacea. Hasta el creador de este sistema de medición Simon Kuznets advirtió : Hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo. […] Los objetivos de “más” crecimiento deberían especificar de qué y para qué

En fin, la gestión de un país, que valora la dignidad sistémica, pone especial atención en otros ítem, aparte de la mega-productividad y como muestra Chile el aumento del boleto es solo… la punta de iceberg.

Recordar..“El ser humano es primero word y mucho después excel”.#exploralo.

¿ Qué medicación te “contiene”?

¿ A cuánto shock estás sometido?

Impecable material .

Para explorar documento sumamente esclarecedor.

El imperio del tren.

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“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”.

Mark Twain

Un billete en hindi e inglés promete que mi tren a Nueva Delhi partirá del andén 1 a las 19.15. Presuroso le dije a mi chofer que quiero estar una hora antes para ver la India sintética, que condensa una estación de tren, Sing (el chofer) con una sonrisa permanente me dice, aunque llegue 5 minutos antes igual tendrá tiempo, no obstante una hora antes de la partida estipulada me llevó a la estación central de Varanasi.


Con un saludo reverencial como si despidiera a un británico que se va para regresar pronto, extiende su mano amigable, a este compañero de tantos kilómetros recorridos juntos, me despido con una mezcla de seguro nunca más nos volveremos a encontrar o tal vez mañana en algún lugar recóndito de esta caja de sorpresas que es la vida, nos entrelazamos en interminables y parsimoniosas charlas, mientras gastaba mis siete vidas con su conducción, pero esto amerita otro capítulo.


Al darme vuelta me da la bienvenida un edificio inmenso, adornado con cientos de guirnaldas en colores verdes, blancos y rojos. Los colores de la bandera, ya que hoy, celebran el día de la república.


Y allí mismo donde mis ojos repletos de imágenes, necesitan parpadear para abrir nuevos archivos… me asaltaron miles y miles de personas, vacas, monos, autos, motos y nada de lo que una mente occidental pueda estar preparado para ver. Esto es lo que se llama viajar en tren en India.


Me acerco al inmenso cartel de información para verificar el andén de mi tren y… atención, en el acto me di cuenta del último aprendizaje que me dejó mi Coach hindú Sing.
Mi tren tiene una demora de ­­4 horas!!! Tiempo suficiente para vivir la India, desde una estación de trenes que, aunque fue diseñado por ingleses, no tiene nada que ver con la puntualidad británica.


¿Qué hago en 4 horas aquí?
Aprender!! Inmediatamente desde mi mente inquieta salí y busqué un lugar libre en algún banco… encontré el banco más grande del mundo: era el suelo lleno de mugre, tierra y cuanta cosa puede estar sobre él; por donde pasan casi 500.000 personas al día y también animales. El piso está ocupado totalmente.
Miro buscando y preguntándome qué hago allí y así me lanzo a vivir lo inevitable.


Encuentro un lugar debajo de un cartel que publicita no se qué, y desde ese espacio donde todos estamos a la misma altura se puede ver un mar calmo de gente. Sólo se ofuscan los que llegan y confirman sus demoras, pero se van calmando, los ojos salen a la caza del lugar, se hacen espacio y se preparan para el gran ritual hindú en todos los lugares… hacer nada.


En esa nada, que es lo único que entra en el vacío hay que encontrar lugar adentro de nuestro ser, vaciando lo que no nos permite recibir, para poder incorporar lo basto que en cada milímetro alrededor.


Y como todo lo que sucede conviene, conviene que salgamos a dejar entrar esta India impactante.
En este espacio, la organización de un tumulto es una definición romántica, aquí el caos viene a pasar sus vacaciones.
Aquí está una de las síntesis de un país desbordante, que ya se auto proclama ser un sub continente.


En este campo de concentración, pues es necesario estar así, pues en cualquier momento, la demora anunciada cambia y te “avisan” que está saliendo tu tren y velozmente tendrás que salir de meditación.

Allí mismo aparece un leproso con sus pies carcomidos arrastrándose, casi limpiando la alfombra de tierra, extendiendo su mano y mirándote con un solo ojo hábilmente entrenado para la súplica y cuando recibe su limosna recién abre el otro, el atorrante se va moviendo con una danza pendular, pasa al lado del vendedor de diario, que vocifera con gritos largos mientras no le compran para leer, si para para acostarse sobre las noticias que hablan de una India poderosa, de la que ellos poco participan.

A corta distancia , un pequeño monolito con una información, en medio de la plataforma de salida, informa la ubicación de los urinales, me acerco y nuevamente el asombro aparece, los olores, le avisan a la próstata que aquí también se pensó en ella, no en el entorno pero en ella sí, y allí mismo, sin recato alguno hacemos cola, sino cualquier pared es voluntaria mansa de estas inquietudes.

Aquí todo se aguanta, las demoras, el tránsito, el ruido, pero las ganas de orinar, defecar o eructar, eso sí que no.


Aparecen hombres de la mano, una costumbre de aquí, parecen jugar a la farolera, buscando que levanten la barrera, pero no hay coroneles, sólo policías con largos palos para poner orden con sus mauser, sacados del museo, pasean erguidos sabiéndose de una casta moderna y privilegiada.
Todo tiene rastros de “Pan”, una mezcla de tabaco Hachis, chocolate y especias que literalmente los de estas tierras están masticando TODO el día y cuando no lo mastican lo escupen en cualquier lugar, quedando regado el suelo con una mancha roja.
Los errantes son una cantidad de seres que con sus atuendos de sólidos e intensos colores, marchan a ningún lado, eso sí con paso firme, solo acompañados por un palo, buscando el nirvana, mientras una limosna le recuerda que hay que poner algo en el estómago.


Los lustrabotas trabajan en equipo, de repente te encontrás con heces de vaca en tus zapatos, justo cerca de uno de ellos, y cuando buscas que te limpien y saquen ese nauseabundo olor, -ver esto me causo mucha risa- es que el socio del lustrador, con un palito flexible le va tirando a los prospectos con puntería inigualable el regalo de la reencarnación del dios shiva, … eso es trabajo en equipo.


Las mujeres enfundadas en sus saris multicolores sentadas y rodeadas de bolsos.
Las casadas muestran en la línea del medio de su peinado una raya roja que de acuerdo a la vida que le augura a su marido es más larga o más corta, se nota que hay de todas las expectativas, inmediatamente sonrió pensando cómo sería la raya de ciertas personas que conozco.


El vendedor de juguetes para niños recorre los laberintos humanos cargando en su cabeza una inmensa bandeja repleta de animalitos en maderas, haciendo sonidos, mientras que en su mano derecha, va jugando con ellos e intensifica más el juego en la proximidad de un cliente donde se detiene haciendo magia de sonidos.
Indudablemente, los ruidos aquí tienen una importancia mayúscula.
Los niños juegan con sus ojos profundos taladrantes de candor. Los otros de aquella isla de gente que están a escasos metros, permanecen sentados al lado de los mayores, en silencio, sólo sus ojos movedizos muestran sus ganas de jugar.

Desde afuera ingresan poderosas, las canciones de mantras de un grupo de brahmanes que están cantando, ya hace horas con sus sonidos particulares y sus pequeños platillos taladrantes, cantan a la elevación… y piden que llegue el tren. ( eso deseo)


Los olores a comida inundan en oleadas el lugar, con ráfagas de especias donde el picante y su majestad el curry hacen saber de su omnipresencia.
Los vendedores de frutas en grandes bandejas circulares, las ofrecen peladas en una sinfonía de colores de dudosos sabores


Los jóvenes con sus vestimentas cada vez más occidental, se sacan fotos mostrando sus impecables dientes en una sonrisa que sale fabricada pero intensa, por supuesto que el festival de celulares se hace presente en cada foto y no buscan fondo… no hace falta, donde te pongas habrá gente.


En la esquina de la inmensa sala de espera hay un notario en su escritorio móvil que certifica lo que necesites a último momento y con un festival de sellos atestigua la transformación de un papel en… poder.


Los acarreadores de equipajes con sus carros de la época del genocidio alemán, llevan paquetes, quién sabe qué a dónde y para quién.
Con sus caras enfundadas en arrugas, muestran la trayectoria generacional del oficio, se abren espacio entre el gentío solo con un lacónico grito y el mar de almas se mueve en cuestión de segundos y todos volvemos como el mar a tocar nuestra playa abarrotada.


De repente el inmenso, único interlocutor, el cartel, se rompe ocultando toda esperanza, lejos de preocuparse, mis ya compañeros ni se inmutan, mientras pienso- Bueno, me quedaré a vivir aquí mientras juego a encontrar las siete actividades que haría.- #exploralo. Sorpresivamente las encuentro y nuevamente siento que todo lugar es nuestro lugar si aprendemos a encontrar qué hacer o… no hacer.


A todo esto, aparece intempestivamente la gran compañera de la noche de Varanasi: su eminencia,la niebla que pone una capa de misterio aún mayor a este espectáculo de ruidos y silencios
Todo ahora se convierte en una densa sensación de ahogo, de humedad y frío. Las pashminas hacen una gran danza acomodándose al ritmo de sus dueños, que con destreza sin igual, cubren su cabeza, el pecho y en una vuelta magistral la espalda quedando en una sugestiva punta en el medio de su sus piernas, el extremo del género, el infaltable golpecito de la mano derecha sobre el hombro izquierdo hace de pegamento, para que ese bello género guarde reposo abrigando y dando glamour a un espacio por momentos tenebroso.


A mi lado el señor del turbante bordó, advierto que está” a punto de escupir su “pan” y sólo estoy atento a que no me salpique ese líquido hacedor de ensoñaciones y así como así, en un instante abre su boca y una catarata de saliva roja va a parar allí adelante, al límite del andén, mira para otro lado y otro poco de pan ingresa a su boca sedienta de más ensoñaciones y de un piso que se resigna a recibir su pintura roja permanentemente.


Es más, estoy escribiendo esto ya casi llegando a Dheli en mi asiento compartido de hindúes y es una sinfonía de todos los ruidos gástricos que se imaginen, acompañados por los de la nariz en este coro interior estrepitoso.


Más de 10 millones de personas transporta el tren en India por día conectando más de 7.000 estaciones que son la réplica de este microcosmos, lleno de color, olores y sensaciones. Indudablemente compruebo que viajar en tren en India es haber estado en las entrañas de la síntesis, en donde lo místico se confunde con lo pragmático.

Todos esperamos algo aunque sea un tren y eso ya habla, que hay un lugar y un tiempo en donde el aquí y ahora, juegan a embriagarnos con un no futuro con un no destino haciéndonos dar cuenta, que la prisa es eso que te lleva a volver para quedarte quieto, observando cómo el mundo adentro tuyo se mueve buscando descansar… hay tiempo, hay vida y como si fuera poco esto, el tren se detuvo no sé cuánto tiempo, y mi vida se mueve más y más adentro en cada instante en esta experiencia única e iniciática.

Me dispongo a prepararme para no hacer nada: gran deporte hindú.
Y ya llevo 18 horas desde que Singh me dejó en la estación… nada al lado de las millones que pasé en mi vida…

¿ Cómo hacer nada? #exploralo.

Compartilo y por allí aprendemos a quedarnos quietos .

Sinfónica supera guerra.

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“La cultura no es nunca cuestión de propiedad, de tomar y prestar con garantías y avales, sino más bien de apropiaciones, experiencias comunes, e interdependencias de toda clase entre diferentes culturas”.

Edward Said.

Exactamente a las 15:30 hs de aquel calcinante verano, empezó la lluvia con granizo y un implacable viento que trepó a los 200 kms/hora. Volaron las chapas y los ladrillos y  todo lo que se encontraba en el camino. El tornado se ensaño con esa lonja de precarias viviendas de Villa La Tela. Quedaron puñados de chapas abolladas y llenas de barro. Sobrevivieron la angustia, el dolor y la perenne pobreza…ahora multiplicada.

Todo quedó a oscuras y no solo por los postes de luz derribados. Se murieron 3 personas, desaparecieron 2, más de 50 heridos y cientos de evacuados parecían declarar la destrucción del barrio.

En ese escenario Walter “el pollo” Díaz, un incansable operador social, sabia que debia estar alli, embarrandose en el territorio, por los sobrevivientes. El “pollo” sabe que hay cosas urgentes pero que lo importante es lo transformacional y pasada la hecatombe, salió a escuchar que querían los chicos de la villa azotada y se encontró con una sorpresa… querían aprender violin.

Entre asombro mezclado con esperanza se lanzó a generar una orquesta de cuerdas, muchos aportaron pocos esperaron resultados y con el tiempo, la villa “La tela”, fue recuperándose y a la par que las viviendas se recuperaban nuevos integrantes pululaban por los recovecos del barrio.

Niños con estuches de violines empezaron a darle otra identidad a la zona. La villa se fue llenando de sonrisas mezcladas con corcheas y semifusas. El lema es directo y sin rodeos…

-Isra esto es más que un sueño, esto ya es realidad- Me dice “el pollo” mientras tomamos el enésimo mate y nos perdemos en conversaciones de utopías.

-Pollo sabes que en Medio Oriente un director de orquesta  argentino-israelí y un intelectual palestino crearon una orquesta integrada por músicos de los dos pueblos?

-En serio, que bueno!!!

-La orquesta está cumpliendo 20 años mostrando excelente música pero sobre todo viven esto especial que genera el arte, la integración en una clase de pensamiento superior alejado de los fanatismos y acercados al entendimiento universal.

-Isra me gustaría que le hagamos un regalo a semejante emprendimiento, contame mas..-

Los precursores de la orquesta de la paz son el músico Daniel Barenboim y el escritor Edward Said.

Said ya murió pero la obra lo trasciende, dan concierto por todo el mundo mostrando que a través del arte musical la convivencia es posible, el diálogo genera conocimiento mutuo intercultural y el respeto a la narrativa del otro construye mundos de mayor trascendencia.

Isra salvando las distancias, nosotros Los Benjaminos, también somos eso, desde los lugares invisibilizados como la villa estamos llegando a todos los lugares posibles, con nuestro mensaje…un niño que toca un violín no toca un arma.- Me relata el pollo y noto que ya tiene una idea.

-Nos gustaría hacerle un homenaje a la Orquesta por la paz, les vamos a hacer unos temas se lo mandaremos felicitandolos por los 20 años.-

El pollo corta abruptamente la charla y con la velocidad que la congruencia otorga se pone manos a la obra.

Pasaron unas semanas y Los Benjaminos, desde las calles de tierras y escombros de Villa La Tela, homenajean a los 20 años de la iniciativa por la paz donde la combinación  de diferencias hace una sinfonía única.

Como aquí en la villa, los niñxs sueñan con un futuro mejor y dan lo que tienen su arte apoyando a sus colegas que a miles de kilometros tambien encontraron en su majestad la música un lenguaje superador.

Aqui imperdible regalo para Barenboim.

#compartilo tenemos que llegar a Barenboim.

El indomesticable.

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“Ves cosas y dices, “¿Por qué?” Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, “¿Por qué no?”.

 George Bernard Shaw

Muchas veces se asocia la innovación con una lamparita que se te prende, …nada más lejano. La innovación es un proceso compartido, que puede salir desde una idea individual pero la transformación a una innovación exige de un equipo.

La innovación tiene un maridaje absoluto con la utilidad mensurable de una idea. Recordemos que una idea por sí misma no tiene valor sustentable sino se la aterriza a un proceso que genere un beneficio para alguien, que en definitiva le da factibilidad.

Muchas ideas creativas nunca llegan a ser ideas innovadoras pues no tienen validación de uso por gente que la valore y la aprecie.. #exploralo.

Mientras sigo pensando en estas diferencias  pienso en el innovador global de estas tierras , el brillante disruptor Ron Arad.

Ron, un israelí que desafía la imaginación, realizando productos de gran impacto en los mercados. Creador de sillones ultramodernos, divanes, espejos y muchísimo más, es quien diseñó… las valoradas sillas apilables Tom Vac y la biblioteca gusano kartell.

Ron Arad interpela al más ingenioso con su innovación usable y de vanguardia. En los principales museos modernos del mundo su atrevida obra es expuesta causando admiración ya que integra diseños atrevidos con funcionalidad lúdica.

Hoy en Tel Aviv se está terminando uno de sus diseños más desafiante, la torre TOHA.

Desde el piso más alto de una de las torres vecinas a TOHA, justamente desde los escritorios del inversor en tamaña emprendimiento, puedo ver a TOHA un auténtico reto disruptivo.

Son 29 plantas inspiradas en la geometría de un iceberg dando frescura en la calurosa ciudad de Tel Aviv.

Da cierto escozor como crece el edificio desde una reducida plataforma y se va ensanchando como queriendo capturar todo el aire y la luz, emergiendo como un trozo de hielo de la profundidad de la tierra.

Desde el piso 7 (recurso cabalístico?) comienzas las oficinas que albergarán fundamentalmente a los millennial ,deseosos y exigentes en la calidad de vida laboral. Ron sabe que ellos adoran la libertad y les diseño un espacio lleno de aire, mucha luz asociada a la transparencia como un valor de la época y lo no negociable espacios de esparcimientos y recreaciones, repleto de sillones originales y una terraza para los infaltables after, para el nuevo paradigma del trabajador del tercer milenio.

Ron Arad crea futuro escuchando sigilosamente al mercado. Los inversores decidieron invertir en el proyecto, ya no pensando en quien seria las empresas que comprarían, sino en sus trabajadores, que exigen a las organizaciones lo que Ron diseño…aire, confort, luz natural, diseño, recreación y mucho futuro. En definitiva fue una inversión que hizo un salto conceptual priorizando al decisor trabajador tecnológico y sus preferencias. Para un arquitecto innovador hace falta un inversor innovador. #exploralo.

Ron Arad entendió la innovación de una manera ejemplar, reciclo cuando nadie lo hacía. Uno de sus emblemas de los años 80 fue hacer sillones con asientos recuperados. Un innovador pionero.

El suele decir… Lo que se construye debe tener identidad para que  se arraigue y los apodos que le pongan a una obra es el éxito de trascendencia. Obra que no es bautizada por el pueblo, obra que no enraizó #exploralo.

Sigo asombrandome de mi querida Tel Aviv, que emerge desde la inagotable arena con un sinfín de emprendimientos innovadores, en un territorio milenario que no se queda en tener pasado. Aquí el futuro se hace tarde en cada minuto. #exploralo.

¿ Cuál es tu innovación personal?

¿ Quien es el más innovador en tu ecosistema?

Imperdible!!!

Video promocional…