El silbato de la conciencia.

Estándar

“La naturaleza había hecho un gran error al darle la juventud a los jóvenes, porque los jóvenes no sabían aprovecharla. La juventud debería ser para los viejos, porque sólo uno estando viejo sabía aprovechar la juventud.” Memorias de Ernesto Cardenal.

-Hola Ernesto inmenso placer.-

-El placer es mío- Me contesta con su mano extendida que me invita a sentarme a su lado.

Inmediatamente comienza una sinfonía de conceptos, a través de su majestad la palabra que todo lo abre irreverentemente.

Me asalta la vieja foto de su bunker. Hoy hay menos todavía. Parece que cada vez necesita menos.

Ernesto me recibe en su todo necesario. Es su habitación, donde una cama tendida en una esquina le hace compañía a una hamaca nicaragüense. En el escritorio cinco libros y un Ipad se integran en una danza analógica y digital.

El poeta está sentado en un sillón marrón, en bermuda y crocs como si tendria que ir al mar que tanto ama. Me hace acordar al cristo de su comunidad aquel crucificado pero vestido con jean y zapatillas. Su famoso cristo de Solantiname que pintaron sus colegas campesinos.

Su camisa blanca impecable absolutamente alineada con esa cabellera indomable al peine. En él, es todo mansamente indomable.

Viste su camisa inseparable, igual que aquella con la que recibió los retos de Juan Pablo II.

De su cuello cuelga algo, pensé que era un rosario, me detengo a observar qué es y descubro un SILBATO, como el de los referís, el cura revolucionario sigue haciendo “llamadas de atención” no solo para lo cotidiano sino para la humanidad que se empecina en continuar con la ceguera y la sordera, mientras los pueblos siguen clamando un nuevo mundo.

-Ernesto usted me inspira desde mi infancia, hábleme de su inspirador el monje trapense Thomas Merton, su maestro espiritual.-

 Me mira asombrado, sus ojos que me dicen…-De donde sacaste eso? Ernesto no sabe que desde siempre busque saber quien inspiró a los que me inspiraron #exploralo.

-Pues mira Isra, el me enseño, lo importante que es…el desapego. En aquellas épocas esto era una forma de contracultura con respecto a los jesuitas que se caracterizaban por la acumulación. –

-El también decía que la vida en el monasterio no tiene sentido, dar tantas vueltas sin estar conectados con la vida cotidiana.-

Ernesto mueve sus ojos como revisando si su vida es desapegada.

Me seduce a mirar su habitación, una fidedigna muestra de congruencia. Aquí hay lo necesario y nada más. #explorate.

Ernesto solo necesita lo que se ve alrededor y desde que tiene Ipad esta mucho mas liviano. #explorate

– Con Merton confirme la importancia de la vida comunitaria y me lance al desarrollo de la comunidad de Solentiname.-

Ernesto, en mi adolescencia viví en un kibutz fue la mejor experiencia comunitaria de mi vida.- Le comentó orgulloso

-Claro una comunidad es la plenitud misma. En Solentiname nuestra comunidad era un Edén de evangelio y arte.

-Allí discutiamos todo el tiempo, acerca de… dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, enseñar al que no sabe, dar vivienda al que no la tiene. Paso tanto tiempo y los faltantes de los pobres siguen siendo los mismos.

-La palabra revolución asusta pero hay que revolucionar para crear caminos nuevos, eficaces, con mucho amor; para fundar un mundo más justo. Donde la gente piense menos en el dinero, el poder, el prestigio social, y más en realizarse como seres humanos.-

Cada frase de Ernesto tiene la contundencia de un disparo que da en el blanco de las cosas oscuras de la humanidad. De aquellas cosas malas que tan bien hechas están.#exploralo

Y sigue ametrallando :

-Cada uno, de acuerdo con su tiempo, su tierra, su coyuntura histórica, debe encontrar el camino para el cambio. No es tan difícil.-

Ya la charla se convierte en una clase de compromiso social.

Ernesto le traje un trabajo mio para que escuche y un libro de un querido amigo, Santiago Kovadloff que se titula “Locos de dios”.-

Ernesto nuevamente  sonríe lleno de placer, acaricia los libros como queriendo que ingresen inmediatamente a su ser. Esa obsesión que tenemos los que amamos las letras.

Conversamos y conversamos buscando la profundidad de un océano en estos tiempos de masiva valoración de los charcos. Siento como con una palabra puede subirme a un viaje de conciencia que no tiene regreso.

Sus manos se mueven pausadas pero certeras, como las de un francotirador que apunta instintivamente.

-¿Cómo encontró la misión de su vida?-

-Fue un proceso, mi primera vocación fue la poesía que me llevo a amar a muchachas y a sus bellezas, luego mi propósito fue amar a Dios, ese amor originó amar a los pueblos y alli nacio mi sentimiento hacia los pobres, amarlos para que se amen y hagan el cambio a la dignidad. Eso me llevo a pregonar el mejoramiento de la humanidad, del planeta y por ende del cosmos.-

-Sabias que estoy haciendo poesía científica, poesia cosmica, es mi gran aporte en esta parte final de mi vida.-

Y recita con su vos ronca…

¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.

-En definitiva ante la nada absoluta que somos, lo importante es amar al prójimo, el ateo puede ser ateo pero si está amando al prójimo está amando a Dios, aunque no crea en él, pero los que creen en Dios y no ama al prójimo no están amando a Dios.-

En el acto pasan por mi mente un monton de gente “creyente” y me gana la sonrisa.

-¿Resultó muy humillante cuando el Papa Juan Pablo II lo retó y le saco la posibilidad de administrar sacramentos?-

-No. En absoluto. La suspensión prohíbe administrar sacramentos. Mi vocación no era ésa, sino siempre fue predicar el evangelio.-

Inmediatamente se adelanta a mis inquietudes. Y sentencia:

-El papa Francisco, está haciendo un revolución aunque NO es revolucionario más bien es cuidadoso, pero está haciendo una revolución sus gestos son claros.-

Ernesto cuénteme de su participación en la revolución Sandinista y la situación actual con Ortega.-

En ese mismo momento todo cambió, un silencio estrepitoso inundó el cuarto, sus ojos se quedaron fijos, capturó aire, lo máximo que pudo, tocó mi mano con fuerza y hasta el silbato se escondió en los pliegues de la camisa, presiento que empieza la batalla.…. (continuará el próximo martes.)

5 comentarios en “El silbato de la conciencia.

  1. Es hermoso, he inspirador… Espero con ansias para leer lo que falta. Y hago mea culpa en que mí generación tiene todas las herramientas para cambiar al mundo y solo unos cuantos están en el camino. Gracias por este artículo. Abrazote

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.