“ Nobleza, dignidad, constancia y coraje.Todo eso constituye la grandeza y sigue siendo esencialmente lo mismo a través de los siglos»
Hannah Arendt.
El frío mediodía de Berlín me sumerge directamente en una “Kartoffelsuppe”, la sopa de papas, verduras y salchichas, es un probado antídoto para calentar el cuerpo tembloroso. Son 3 grados, parecen menos.
Salgo del bar sopero en las inmediaciones de la poderosa puerta de Brandenburgo, se que necesito estar templado pues en menos de 200 metros me encontraré con un espacio donde me calara los huesos y no solo por el frío.
Estoy caminando por la Ebertstraße, marcho lento, mirando los edificios como quien quiere oxigenarse antes de quedar sin aliento.
Empiezo a ver un gentío que ralentiza el paso y hasta se detiene. Me apuro, quiero llegar de una vez.
Emergen delante de mis ojos, un mar de tumbas. Son 2711 cubos en 19.000 m² llegue al Holocaust-Mahnmal.

Ingreso al campo de tumbas por un vértice, tomo conciencia de estar caminando apurado, como si me iría a encontrar con alguien. Siento que me estoy encontrando nuevamente con todos y con nadie. El gélido viento al chocar con los bloques genera un silbido ensordecedor.
Los cubos tienen un color gris homogéneo, los hay desde 0,2 m hasta 4 m de alto y de 0,95 de ancho y 2,38 de largo. Una auténtica botonera gigante.
Todo está ordenado, absolutamente ordenado… como fue el proceso de exterminio. Cada loseta está ubicada respetando una cuadrícula. Que nada se escape de control… al igual que fue el proceso de exterminio.
El área está accesible dia y noche los 365 días… al igual que fue el proceso de exterminio.
Todo impecable, perfecto como si estaríamos ingresando en una línea de producción…al igual que fue el proceso de exterminio.
Ralentizó mis pasos, empiezo a sentir el agobio de estar perdiéndome, me invade el miedo de no poder salir de aquí.

Llegó a una zona más alta, desde aquí puedo distinguir como las losetas arman olas en desnivel, son los mismísimos estados de ánimos de aquellos que pensaron que podían salvarse, mientras que se suicidaban las esperanzas.
Me meto nuevamente en el laberinto, me agobio, me angustio y la tensión hace que transpire en pleno frío. Siento que todo se hace mucho más estrecho, empiezo a necesitar salir de aquí. Me parece que no puedo hacerlo solo. Recuerdo que vine con Patricio, mi hermano de la vida, no lo encuentro, me inquieto,, me detengo miro para todos lados y de repente nos volvemos a encontrar, nos abrazamos sabiendo que somos sobrevivientes y que todo esto es memoria para que NUNCA MÁS vuelva a ocurrir.
Salimos y tocamos bloques, están muy fríos, coincidimos que el color… es el de las cenizas.

Ya afuera, conversamos acerca de algunos que vienen por aquí y se empecinan en sacarse «selfies agradables», desconectadas de lo que es este terrorífico memorial.
También como no hay que quedarse callado ante estas «desconexiones». Rescatamos como el artista Shahak Shapira creo con un sitio web para conmocionar y educar por el respeto a este espacio.
Shahak realizó fotomontajes de esas selfies -que encontró en publicaciones de redes sociales- con el fin de acabar con la tendencia de que todo es risa y narcisismo y que todo escenario es válido.
Nos sentamos en el bar de las inmediaciones y exploramos la incidencia que realizó Shahak Shapira con el lobby digital llamado «Yolocaust», una combinación entre la popular etiqueta en inglés «Yolo» (you only live once, o sólo se vive una vez) y «Holocausto»… aquí te comparto algo.



Sigo pensando con agobio que… cuando no tenemos contexto todo puede ser un pretexto. O que un pretexto es un texto sin contexto. Y que el marco de referencia crea el sentido. Y que si no tengo formación en inteligencia contextual cualquier cosa puede ser tomada como sea. #exploralo
Me voy despidiendo, con la mezcla de perderme en la muerte y de saber que vivir significa… nunca permitir que se asacarine las historias dolorosas. No accionar es ser cómplice de la desmemoria y podemos volver a reeditar exterminios.
Fue un éxito los montajes de Shahak aunque se sigue necesitando de vigilantes del respeto en los lugares donde la esclavitud, los sometimientos, las vejaciones, , el exterminio y tantos otros sufrimientos ocurrieron no da para una sonrisa o una pose para la cultura YOLO. #exploralo.
¿Qué memorial de tu pais, todavia no visitaste?
¿Qué memorial opinas que deberíamos visitar, con niños, con jovenes?
Contame y contanos estamos llenos de lugares que estamos «desmemoriando».

Replica a Lilian Flores. Arquitecta y Creativa. Cancelar la respuesta