“Más que adaptarnos a la realidad, adaptamos la realidad a nuestras creencias. Para ello podemos llegar a rechazar los hechos y los datos. Lo llamamos disonancia cognitiva”. David Redoli
Ningún macro relato puede contener a la humanidad, ya que estos fueron desarrollados por el ser humano y este está mediatizado por sus sistemas de creencias, percepciones e innumerables filtros que distorsionan, omiten o generalizan el mundo.
O sea, nuestro acceso a la “realidad” es siempre “mediado” y no podemos discernir entre percepción y verdad absoluta. Todo esto nos hace sucumbir fácilmente en la gran maratón de las “mentiras verdaderas” que pululan por doquier en esta época de post-verdad.
Este el MOMENTUM donde el desarrollo e implementación del pensamiento crítico nos puede poner en un escenario único de preservación estratégica ante los fundamentalistas que reinterpretan y venden al por mayor, especialmente a los compradores de neuronas con plástico de fábrica.

Podemos encontrar el antecedente de la post-verdad en la pos-modernidad de la segunda mitad del siglo pasado cuando una catarata de rebeldías se enfrenta a la hegemonía del pensamiento científico, en las apreciaciones y así se da rienda suelta al mundo de las interpretaciones sobre los hechos acaecidos.
Estamos viviendo en una auténtica intoxicación de percepciones y un morboso descaro en la manipulación de datos.
Recuerdo al brillante profesor Verglás de la universidad Tel Aviv que me decía- ante mi amor a las estadísticas-
…Esta bien que te gusten los datos, pero nunca olvides que las estadísticas son como los bikinis…suelen tapar lo que más quieres ver. Hasta las estadísticas tienen una intención. Las preguntas dirigen la respuesta. #exploralo.
En este pandemónium de vulnerabilidad, aparte de estar mediatizados biológicamente, los medios de prensa que son más medios de empresa, sin pudor alguno pueden falsear una noticia con una impunidad absoluta.
Definitivamente la verdad está devaluada, ni tampoco es de tanto interés. Hoy la interpretación dirigida y direccionada, cotiza ascendentemente y el pienso luego existo pierde por goleada ante el… siento y digo lo que me sale o repito lo que otro quiere que repita.
¿Como los pensadores críticos NO se comen el caramelo envuelto?
Hay cuatro hábitos que nos pueden inmunizar ante tamaña pandemia tóxica informativa.
1…Dudar como posición existencial: Suspender los juicios automáticos, colgarlos momentáneamente hasta utilizar tiempo para indagar fuentes.
2…Si algo se dice y encaja ABSOLUTAMENTE en tu paradigma y sientes que es la verdad revelada, recuerda que cuando dos piensan absolutamente igual hay uno que no piensa plenamente. Descubre tu sesgo y la necesidad de tener razón. Cuándo alguien te dice.. debes ser objetivo, te está diciendo piensa como pienso yo. La objetividad es un argumento para someter.
3…Somete a la rigurosidad de explorar quién lo dice. ¿Desde que legitimidad lo dice? ¿Cuales son las pruebas explícitas por las que sostiene lo que dice? ¿Como fundas la autoridad de quien lo dice? ¿Generalizas la autoridad para diferentes dominios? ¿Vale lo mismo que Maradona hable de football como de física cuántica?
4…Forzar el argumento antagónico. Desarrolla lo contrafáctico, piensa en el opuesto y busca información que lo respalde.
La sabiduría popular en mi Santiago del Estero querido solía decir del periódico local, EL LIBERAL, -que falseaban hasta el pronostico meteorológico-…CREELE AL LIBERAL bien te va a ir.



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