A bordo de la serpiente.

El sol cae a pleno en la siesta de Nairobi y en la estación de trenes, los  cráteres  del hall  te reciben informandote que aquí no se conservó lo que se inauguró aquel 1901.

Falta una hora para hacer el histórico trazado férreo, para conectar el lago Victoria con el Océano Indico y que por la locura del proyecto se lo denominó el Lunatic express.

Aunque los que realmente lo llevaron adelante fueron los 35000 “coolies”indios, estos pagaron con más de 2500 vidas, entre enfermedades, ataque de tribus y los leones que se ensañaron masticando a los ferroviarios, en los campamentos.

A este mismo viaje «una de las líneas de ferrocarril más románticas y maravillosas del mundo», en palabras de Churchill.También  Karen Blixen y el eximio Hemingway lo definieron como el viaje en tren más romántico del planeta.

Hoy el glamour hay que encontrarlo en la aventura que es subirse a esta auténtica Serpiente de metal , como la bautizaron los masai.

El andén me obliga a jugar a la rayuela con los huecos que se empecinan en seguir destruyendo mi valija. Subo al vagón 1217  a buscar el camarote H, que justo está allí, en primer lugar del pasillo para esqueléticos, dos cuchetas , un lavabo y una escalerilla anuncia que esto estará entretenido.

Por el parlante, anuncian que en 5 minutos partimos y ante el asombro de varios, efectivamente partimos un viaje de 15 horas atravesando la sabana africana y para ser congruente me tiro sobre las mochilas que contienen las sábanas. 

Parte la serpiente ruidosa y humeante con fuerte aroma  a hollín. Por la ventanilla con mosquitero veo como empezamos atravesar las villas y como los kenianos con una velocidad única desmantelan sus tolderías, montadas casi sobre las vías , todo un espectáculo logístico de fuga y retorno inmediato.

Un guarda, del que hay que estar en guardia, por el olor rancio que impregna a su pasar ,como si hubiese sido empleado desde la inauguración y no tuvo tiempo de ir a bañarse,  nos dice que ya vuelve  hacer la cama y que también pasarán “tintineando” la llamada al vagón comedor.

A un promedio de 30 km por hora, estamos tragando kilómetros, uno a uno los 440 hasta la puerta de Asia para llegar a la mítica Mombasa.

En el camarote de al lado, una norteamericana de unos setenta años y más de 100 kilos que intentan esconderse  por una túnica estallada en colores, tapa el estallar de gordura, se va secando el sudor y haciendo malabares en los pasillos de cormillot, va acompañada por un vernáculo joven de no más de 30 años, que le sonríe aun cuando no dice nada, estamos ante  una muestra más de la hospitalidad negra, que están dispuestos a todo  y a todas. Espero que los vecinos no hagan mucho ruido de noche, o que la señora no haya elegido la cucheta de arriba y los servicios del negro  hagan horas extras.

El tintinear de una taza con un tenedor avisa que en el vagón comedor, la mesa está esperando. Y allí nos van acomodando y haciendo  amistad express, con quien te toque.En esta oportunidad,  un dúo de israelíes mezcla de rambo y linyeras en un hebreo de bajo fondo conversan, asombrándose por la decadente vajilla y  antes que me saquen el cuero a mi, los saludo en Hebreo y quedan en suspenso absoluto, preguntándose tal vez…y este africano de donde sabe hebreo?

La antigua vajilla inglesa ha sido reemplazada por unos recipientes de plásticos servilletas de papel que hacen propaganda a un hotel del destino.

Me sonrió y esperamos el menú de varios varios pasos, tantos como el mozo hace hasta la cocina.

El menú ? una sopa de tomate que te recibís de malabarista para beberla, pues el vagón se mueve tanto que hasta las viejas aspas de los ventiladores del techo parecerían que están funcionando.

El plato fuerte, te da a elegir entre pollo y carne, optando por el primero para evitar  sorpresa y siempre acompañado con papas fritas, esperando al postre la infaltable ensalada de fruta abundante en anana.

Un café aromático  único como el keniano, impregna de aroma la mesa y hasta  hace olvidar los chirridos de los vagones .

En seguida estaremos atravesando el Tsavo, los lugares que los leones se comieron a unas  50 personas, o causalidad Tsavo en swahili significa “lugar de sacrificio”

Nuevamente el mozo sale a llamar a un nuevo turno con su tintineo y rumbo al camarote como animal al matadero para hacer juego con la zona por la que ya estamos viajando.

Cierro los ojos y me imagino a Hemingway, y su célebre aprendizaje…El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.Eso mismo es este tren, un himno a la sencillez extrema que te hace mirar adentro pues allí afuera hasta la nada juega a desaparecer.

Me asomo a la ventana respiro por la media ventanilla, buscando incorporar la sabana africana a mis pulmones, enseguida cierro las ventanillas, recordando a los “devoradores de la noche” sin ganas de ser la cena de algún rey de la selva y aumentar a 51 los devorados.

Me meto en la cama , intenté leer, pero el libro se empecina a bailar en mi mano al ritmo de la sinfónica de cadenas, chapa, acero y pitidos estridentes.

Intento dormir… no puedo, me entretengo mirando los cinco peldaños de la escalerilla para llegar a la cama de arriba y me rio imaginándome a la vecina subiendo, buscándolo al silvestre local, que se hace el dormido buscando su merecido franco.

Duermo de varios tirones tantos como el maquinista decide hacer .

El amanecer en África es tan veloz, que parece que en un segundo todo aquello que estaba descansando entra en  un ritmo irrefrenable.

Ya pasaron 15 horas , desde aquel lejano ayer de la estación de Nairobi.Un nuevo tintineo avisa que el desayuno estará esperando.

 Estamos llegando a Mombassa, los niños de los pueblos , nos saludan haciendo gestos de …¿hay algo para comer? , les voy tirando unas gaseosas y corren a buscarlas, me alegra no haber causado un chichón.

 

La húmeda Mombasa , la puerta de Asia , se hace presente.Y el mítico tren volvió a llegar como lo hace desde hace más de un siglo

Y el lunático se pondrá a descansar 48 horas para  regresar y aunque se está marchitando y en pocos días se inaugure el nuevo tren bala chino…este espectaculo ferroviario  volverá a gestionar su mística , que es lo único que le queda y no es poco.

Qué te enseñó tu mejor viaje?

En el tren de la vida, en qué estación estás?

14 Comments

  1. Has recorrido un largo camino muchacho.Haciendolo al andar.Buscando geografías externas y extremas.Diciendo y haciendo ,viendo y observando ,degustando la vida en cada bocado de experiencia.Admiro tu equipaje de sueños cumplidos y por cumplir.Te bendigo por eso y siempre espero el próximo capitulo como.una novela por entregas.Te quiero así Israel. Abrazo

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  2. Por un momento sentí que viajaba en esa serpiente de metal…gracias Isra por transmitir con tu relato sensaciones y vivencias únicas de esa África misteriosa.
    Abrazo grande.

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  3. vayamos por partes djo Jack…..que aprendi en alguno de mis viajes…que los viajes internos son los que mas nos enseñan de nosotros….incluso cuadno los hacemos al mismo tiempo que los viajes por afuera subiendonos en trenes, consiguiendo visas casi imposibles de conseguir, reconociendo la fuerza que alguien tiene por dentro , el no quedarse con un no solo por que alguien mas te lo dijo sin o que uno trata de descubrir por que no para lograr un si. Mi mejor viaje???? lo estoy haciendo en estos momentos…..descubriendo muchas cosas mias y del par encontrado…..en la estacion no estoy , sigo viajando por mundos reales e imaginarios, externos e internos…..mis millas se acumulan…el aprendizaje es genial….nada como una buena leccion aprendida para sabernos maestros de nosotros mismos no? 😉 abrazos Isra

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  4. Grande maestro: los mejores recuerdos y aprendizajes de mi vida.- Agradecido a ti y a Miguel de Ugarte,un amigazo, por haberme empujado a emprender tan misteriosa y a la vez sabia decisión, de cambiar.- Abrazo eterno.-

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