«Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar.
Marc Augé
La aplicación me informa que a solo cuatro minutos hay “un uber”. Lo pido, llega inmediatamente. Antes de cerrar la puerta de mi casa, miro a mis compañeros de tantos años y como siempre les pido se cuiden y cuiden nuestra identidad compartida en mi ausencia. Son muchos años formandonos.
Durante el camino, la autopista aporta velocidad y los carteles que cada mes se los cambia, hacen aparecer a todo como nuevo. La perennidad agoniza ya en el parto.
El cartel de una conocida cemetera volvió a cambiar de logo. Durante el recorrido atravieso puentes que se empecinan en comunicar arte que no representa a nadie. Los nudos de la circunvalación ofrecen desanudar tardanzas y un nuevo anillo asegura que muchos más vayan mucho más ligero a encontrase con netflix.

Ya en el aeropuerto unos sillones duros, cumplen el cometido, poco tiempo de uso para miles de usuarios. Sentado cerca de la puerta de salida miro a cientos de ojos que no hacen contacto. Lo único que se repite es la señorita que recibió la valija y que ahora es la que autoriza el ingreso al avión. En la manga nuevamente el consumo quiere convencer que comprando, tendrás identidad. Ya en el avión, nuevamente el anonimato se exacerba y la sensación de no tener pasado compartido con nadie invita a una individualidad exótica. Pienso que la única manera que con todos ‘estos” hagamos historia es con un accidente. Todo esto amplifica un presente, donde el placer personalísimo reina y aumenta la necesidad de ganar comodidad a pesar del otro…otro que me empecino a no registrar… para que? Si unas horas no lo veré más. Ubicar la valija en la baulera es sinónimo de tener territorio propio, nunca colectivo. Hasta si tengo que subirme al asiento para secuestrar lugar… lo hago, no me importa, ya que solo lo usare un rato y como todo que lo que se use poco tiempo, poco importa cuidarlo.
Llegar a destino, rentar un auto, usarlo, no cuidarlo y entregarlo sin ningún vinculo afectivo es lo que debe ser. El síndrome de que todo se puede alquilar, inclusive los vínculos es el icono de la época. #exploralo
Hospedarme en un nuevo hotel, reconocer en la habitación que no habrá nada nuevo, aunque se esmeren en asombrar… sigue ganando lo común, lo estándar lo que no quedara en la memoria. Esa habitación, ese baño, ese shampoo sin identidad y esas toallas blancas, no intentan hacer historia, no están para ello.
Mientras repaso EL VIAJE me abruma la cantidad de NO LUGARES que el eximio Marc Auge los encuadra en el brillante concepto… los NO LUGARES, esos espacios sin identidad, donde se manifiestan la exacerbación de lo no relacional como objetivo, donde la trayectoria temporal dinamita cualquier vestigio de posible generación de historia compartida pues son lugares donde la soledad impera y el anonimato se multiplica.
Que épocas que estamos transitando!!!
Los invito a hacer un ejercicio de identificación de las características de los NO LUGARES.
Hay estructuralmente tres vectores que fomentan y fermentan estos ”espacios “.

- El fenómeno de la temporalidad. En un tiempo donde el tiempo vale para accionar y no reflexionar. Y donde el disfrute esta signado por la productividad rentable, todo lugar armado para “pasar y que no pase nada” es sinónimo de ser una persona de esta época. El modelo Tick Tock reina, sintetiza velocidad, fugacidad y anonimato, la triada perfecta de este tiempo donde falleció lo sustentable.#exploralo.

2. La espacialidad ilimitada. Hoy se ensancharon los lugares disponibles. En el mismo día podes estar en un sin numero de lugares y cuando más mejor. Dime en cuantos lugares diferentes estas en el día y te diré a todos los lugares que NO PERTENECES. No hay pertenencia en la ilimitación espacial. #exploralo

3. La maratón de la individualidad. Cada día el modelo del logro individual, la preponderancia del ego. Las selfies, son una clara muestra de un comportamiento contemporáneo… documento un momento lo subo a historias de Instagram, que como debe ser, solo durara 24 horas y se esfumaran en la nada. Cada día hay mas auto-fotos, la soledad de la individualidad se paga. Se va perdiendo hasta el pedir que te retraten. Algo absolutamente normal en la cultura de la inexistencia del otro. Me debo valer por mi mismo, el onanismo no es un enano. El otro existe pero no esta. #exploralo.
Que diferente es pensar en un SER COMUNITARIOS.
En comunidad el tiempo compartido, cuando más extenso mas rico. Recuerdo las largas charlas alrededor de un fogon con mis tutor, mis mentores y mis maestros, todos ellos dedicaban tiempo para profundizar la importancia del SER COLECTIVOS y que con el otro/a somos muchos más que dos.
En comunidad la espacialidad enmarcada, ofrece la contención fundacional para generar un mundo donde los comuneros quieran pertenecer. El limite espacial en una comunidad aunque sea global marca los espacios de incidencias efectivas y trascendentes en el tiempo.
En comunidad el nosotros se conjuga antes del yo. Recuerdo en mi Kibutz israelí cuando aprendi a no sacar más naranjas que las que me voy a comer pues así, todos podríamos tener de sobra. Nada sobra en la individualidad y todo abunda en lo colectivo.
Todo aquello que sea necesario invertir tiempo, generar espacios identitarios y valor colectivo hace peligrar la cultura imperante del me salvo solo.
La cultura de los NO LUGARES va por todo. La institución familia esta acechada sino ya triturada. Mientras se siga valorando más tener una casa que tener un hogar, ganan los NO LUGARES, mientras se desmantelen los espacios conversacionales de la mesa familiar ganan los NO LUGARES. Mientras ya no sean importantes los principios y valores familiares ganan los NO LUGARES. Mientras sigamos naciendo en hospitales y muriendo en clínicas seguirán ganando los No LUGARES.
La cultura de los NO LUGARES están uberizando a la familia. #exploralo.
Y vos que NO LUGARES frecuentas?
Y vos que NO LUGARES fermentas?
Y vos que NO LUGARES dinamitas?
Saludos hasta la próxima.

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