«La grandeza humana no reside en la riqueza o el poder, sino en el carácter y la bondad.»
Ana Frank.
Hace exactamente un año escribía esto… y hoy, dado los últimos acontecimientos, me digo qué lindo debe ser ser Mexicano, fiel a una de las más nobles tradiciones…
Siento emociones muy encontradas en estos precisos momentos. Por un lado protección y por otro lado muerte. La energía de la persecución, es la que más siento. Estoy en el patio de la casa de Trotsky en Coyoacán, México.
Patio y torreta de vigilancia.
Mexico el pais refugio, México que hizo del asilo, una tradición identitaria. México orgullo de congruencia y pluralismo.
Dar asilo es abrigar más allá de cualquier ideología y México nos muestra su cultura generosa.
Desde recibir a más de 100000 indígenas Guatemaltecos hasta refugiados norteamericanos perseguidos por su raza, pasando por poetas, científicos, deportistas o desplazados por terrorismo.
Desde Jose Marti al Sha de Irán o a Víctor Raúl Haya de la Torre o la esposa de Salvador Allende y los miles de argentinos que emigraron en las oscuras épocas de la dictadura militar.
Desde este patio, puedo ver la torreta de seguridad, pues para los fundamentalistas, que exista refugio no significa que esté absolutamente a salvo.
Dar asilo es un acto de una amorosidad única, inherente a los seres generosos con la esencia de la humanidad. Pues antes de ser de cualquier ideología, clase social o etnia, se es… SER HUMANO.
El asilo es dar esperanza al perseguido, por pacifista o revolucionario, es darle un hogar posible al que tiene que irse o morir. Los que nos fuimos, sabemos del dolor del destierro, una de las más dolorosas sensaciones.
Aquellos, los que buscamos un mundo mejor para todxs, nos encontraremos con la necesidad de asilo indefectiblemente. Exiliarse no es sólo irse, es también buscar el abrigo en otros y otras, por eso, cuando alguien recibe asilo nos pone en la sintonía … todos necesitamos al otro.
Hoy Mexico alarga su lista de cobijados. México un país con innumerables inconvenientes, pero un estado que en su ADN vive la pluralidad del asilo.
El gesto del gobierno mexicano, también dejó a la vista, los egoísmos de clase social, la escasez mental y el individualismo sectario.
Son los mismos que enarbolan la beretta alocución… que se vuelvan los bolivianos a SU país o los peruanos o los etc. Son los mismos que se olvidaron que sus abuelos, fueron asilados cuando dejaban sus orígenes. #exploralo.
Solo los pueblos prósperos y abundantes saben que la multiculturalidad genera dividendos sociales. Fuimos un país solidario con los que cayeron del andamiaje social, en esa época generamos los procesos de abundancia sistémica que nos distinguieron. Luego nos inundó el mensaje del sálvese quien pueda.
No hay soluciones individuales a problemas colectivos. #exploralo.
Cuesta irse de Mexico, el pais abrigo.
Desde la casa del exilio de Trotsky.
¿ Asilarias a un perseguido, que sea contrario a tu concepción de mundo? #exploralo.
«Siempre que enseñes, enseña a dudar de lo que enseñes.»
Ortega y Gasset.
Dos puertas grises, tipo placar, se extendían desde el zócalo hasta el techo dando la bienvenida al zoológico del aula. Cinco pedazos de madera oficiaban de estantes, allí, se podía encontrar artículos únicos e irrepetibles.
Desde cascabeles, ratas pasando por arañas, murciélagos y hasta el fémur de un diaguita.
Frascos variados fueron convertidos en exhibidores de especies. Los preferidos eran los de mayonesa, por la forma y sus diferentes capacidades. Las botellitas de remedio también se adaptan, especialmente para los insectos. Eso sí, las de color oscuro se utilizaban para «pillarlos», después había que pasarlos a las de vidrio transparente. Los que no servían eran los frascos tipo vaso de dulce de leche “Chelita”. Esos eran buenos para tomar granadina. Aunque las madres ni locas te dejaban llevarlos para las travesuras de la fauna propia.
Para armar
la exposición permanente, era necesario conseguir un poco de alcohol, unos
cuantos recipientes y unos rótulos, esos que se pegan solos, sin engrudo,
los color blanco con ribetes redondeados y cuatro líneas para que no te
salga chueca la descripción.
Cuando se capturaba un ejemplar, directo al frasco; bastaba un poco de alcohol para conservarlos, luego se tapaba bien y se rotulaba. El maestro dirigía la clasificación. Se debe escribir en este orden:
Nombre común / nombre científico / quién es el cazador/ cuándo y dónde fue capturado.
Con estas directivas, él nos colocaba en otra dimensión… la más atractiva de las experiencias. Y así observábamos: Lagartija (pleuro de los waltli), Domingo Sepúlveda, tres y media de la tarde, en el patio de mi casa”. O Sapo (discoglossus pictus), Alberto Villalba, ocho y veinte de la noche, en la vereda de doña Pila”.
Hasta Darwin se hubiera maravillado frente a esta completisimas distinciones.
Junto a estos animalitos de Dios, se ubicaban en el armario del aula distintos objetos, a saber: registros, libros, la pelota número cinco de los recreos, cuadros de próceres que se iban poniendo arriba del pizarrón, según el mes. Estos, a su vez servían como blanco de los dardos de aguja en plastilina. El de Cornelio Saavedra era el preferido, pues la cantidad de botones de su chaqueta permitían elegir previamente en cuál de ellos haríamos centro.
Las escarapelas se usaban pero al terminar el desfile patrio, retornaban al costurero forrado con papel araña azul, el que estaba al lado del “Alacrán (et rurales noxius), Rosa Núñez y mi hermano, dos y cuarto, cerquita del aljibe”. Informaba el rótulo.
En el segundo estante platos, cubiertos tazas, todos bien acomodados esperando por un locro pulsudo o un mate cocido bien caliente. Este lugar era la parte gastronómica del zoológico.
Un chanchito de yeso con jardinero rojo, remera a rayas y gorra pochito representaba el papel de alcancía del aula. “Lo que juntemos durante el año será invertido en un viaje”. Al final, lo recaudado en la abultada panza nunca alcanzó para llevarnos a más de veinte cuadras de la escuela. Por lo tanto, este año nuevamente tendríamos que visitar el dique, ya conocido de memoria.
Sobre la cara interior de la puerta izquierda, casi a la altura del estante de arriba, un clavo sujetaba una percha de madera que sostenía un guardapolvo reluciente y almidonado… el hábito de Bernardino, mi maestro poeta.
Tenía los bigotes gruesos, entrecanos y prolijos, el índice de su mano derecha amarillo por la nicotina de los cigarrillos negros, los Imparciales 30, el nudo gordo de la corbata le ajustaba la camisa lavi-listo celeste. La línea del pantalón impecable, perfecta, una “Gillette”.
Un “Buenos
días, alumnos” era contestado con otro: “Buenos días, señor maestro” contestado
todos de pie. E inmediatamente comenzaba la intriga. Nunca se sabía si empezaba
con Lengua, Aritmética, Geografía, o… tareas para el hogar. Las clases de
disección podían ser minutos antes del almuerzo. Seguramente esta intriga
se obedecía a una estrategia pedagógica que solo él podía manejar. El objetivo
era mantenerse atento al desenvolvimiento de los sucesos.
Inolvidable la visita a las parturientas en el dia de la madre.
Materia SOLIDARIDAD.
Para los apodos, nadie como él. Solía preferir el quechua y hacía de ello una verdadera introducción a la lengua nativa. De esta manera: chasquinchuia (chueco), atulo (tonto), koñalo (mocoso), guatudo (panzón), aumentaban nuestro léxico y nos convertía en bilingües.
El bautismo de apodos en quichua no era propiedad exclusiva para los alumnos, también las maestras tenían su identificación telúrica , (que manteníamos en secreto). Por ejemplo, la gorda gritona de sexto grado fue ungida por un sikila (culona) secreto que festejabamos al mirarnos en un silencio cómplice, frente a su paso redoblado que hacía tiritar las costuras del delantal.
El maestro
enseñaba con los retos. Había que tener preparado el “mataburros” (el
diccionario Larousse), pues como penitencia ante nuestras travesuras era
preciso buscar el significado de ciertas palabras (alcornoque, zopenco,
prosaico, o jumento) y anotar prolijamente en nuestro cuadernos “Tamborcito” de
8 hojas.
Entre quechua y español, mi escuelita del Alto se convertía en un centro idiomático telúrico único.
Los censos que don Bernardino inventaba, eran excusas para llevarnos a pedalear por el monte. A los del campo les preguntaba lo habido y por haber, nunca escribía nada, pero volvimos llenos de tortillas, arrope, tunas y otros manjares de tierra adentro.
Entre pedaleo y pedaleo, solíamos tararear chacareras o contar leyendas y ¿por qué no? A veces una parada repentina servía para pillar alguna “langosta (chaerodescansellata), Israel Cinman, seis de la tarde, censando en el monte”.
Los censos?… ¡simplemente una expedición!
Recuerdo las palabras del maestro Bernardino, ante una audiencia de trabajadores del monte que en silencioso respeto debajo del alero del rancho en pleno monte santiagueño lo escuchaban con amor y temor.
“¿Por qué la manda a la María tan mapala (sucia)?”, “Dele aunque sea un pedazo de bombacha vieja al Américo para que se limpie la koña (moco)”, “No la siga haciendo cagar a la patrona que los changos me cuentan todo”, “Tengan cuidado con la vinchuca…”, y seguía el rosario. Después de esto menudeaban los verdes, acompañados por empanadillas y rosquetes. Desde allí, a otra casa para decir lo mismo: que las uñas, que los mocos, que los golpes, que las vinchucas y, al final, el mate cocido con guarniciones.
El maestro tenía la autorización de nuestras madres para mandarnos “con las orejas en los bolsillos”, si era preciso. Esos convenios me hacían tiritar y la posibilidad de volver a casa con los bolsillos ocupados y la cabeza más liviana, ponía límites a mis travesuras. Aunque peor hubiera sido que las pobres orejas terminan ocupando un lugar en los estantes, dentro de un frasco de mayonesa.
Así era Bernardino Atilio Orellana, la tiza en la mano derecha, el puntero en la mano izquierda y una invitación permanente hacia alguna salida impredecible, a lo que, en definitiva, es la vida. O lo odiabas o lo amabas, no había gris y mucho menos olvido
¿Qué estás enseñando para vivir una vida que merezca ser vivida?
Capítulo 23
de mi próximo libro El Ruido de las Alas …un niño que soñaba con
cambiar los mundos.
«La cultura no es nunca cuestión de propiedad, de tomar y prestar con garantías y avales, sino más bien de apropiaciones, experiencias comunes, e interdependencias de toda clase entre diferentes culturas».
Edward Said.
Exactamente a las 15:30 hs de aquel calcinante verano, empezó la lluvia con granizo y un implacable viento que trepó a los 200 kms/hora. Volaron las chapas y los ladrillos y todo lo que se encontraba en el camino. El tornado se ensaño con esa lonja de precarias viviendas de Villa La Tela. Quedaron puñados de chapas abolladas y llenas de barro. Sobrevivieron la angustia, el dolor y la perenne pobreza…ahora multiplicada.
Todo quedó a oscuras y no solo por los postes de luz derribados. Se murieron 3 personas, desaparecieron 2, más de 50 heridos y cientos de evacuados parecían declarar la destrucción del barrio.
En ese escenario Walter “el pollo” Díaz, un incansable operador social, sabia que debia estar alli, embarrandose en el territorio, por los sobrevivientes. El “pollo” sabe que hay cosas urgentes pero que lo importante es lo transformacional y pasada la hecatombe, salió a escuchar que querían los chicos de la villa azotada y se encontró con una sorpresa… querían aprender violin.
Entre asombro mezclado con esperanza se lanzó a generar una orquesta de cuerdas, muchos aportaron pocos esperaron resultados y con el tiempo, la villa «La tela», fue recuperándose y a la par que las viviendas se recuperaban nuevos integrantes pululaban por los recovecos del barrio.
Niños con estuches de violines empezaron a darle otra identidad a la zona. La villa se fue llenando de sonrisas mezcladas con corcheas y semifusas. El lema es directo y sin rodeos…
-Isra esto es más que un sueño, esto ya es realidad- Me dice “el pollo” mientras tomamos el enésimo mate y nos perdemos en conversaciones de utopías.
-Pollo sabes que en Medio Oriente un director de orquesta argentino-israelí y un intelectual palestino crearon una orquesta integrada por músicos de los dos pueblos?
-En serio, que
bueno!!!
-La orquesta está cumpliendo 20 años mostrando excelente música pero sobre todo viven esto especial que genera el arte, la integración en una clase de pensamiento superior alejado de los fanatismos y acercados al entendimiento universal.
-Isra me gustaría que le hagamos un regalo a semejante emprendimiento, contame mas..-
Los precursores de la orquesta de la paz son el músico Daniel Barenboim y el escritor Edward Said.
–Said ya murió pero la obra lo trasciende, dan concierto por todo el mundo mostrando que a través del arte musical la convivencia es posible, el diálogo genera conocimiento mutuo intercultural y el respeto a la narrativa del otro construye mundos de mayor trascendencia.–
–Isra salvando las distancias, nosotros Los Benjaminos, también somos eso, desde los lugares invisibilizados como la villa estamos llegando a todos los lugares posibles, con nuestro mensaje…un niño que toca un violín no toca un arma.- Me relata el pollo y noto que ya tiene una idea.
-Nos gustaría hacerle un homenaje a la Orquesta por la paz, les vamos a hacer unos temas se lo mandaremos felicitandolos por los 20 años.-
El pollo corta abruptamente la charla y con la velocidad que
la congruencia otorga se pone manos a la obra.
Pasaron unas semanas y Los Benjaminos, desde las calles de tierras y escombros de Villa La Tela, homenajean a los 20 años de la iniciativa por la paz donde la combinación de diferencias hace una sinfonía única.
Como aquí en la villa, los niñxs sueñan con un futuro mejor y dan lo que tienen su arte apoyando a sus colegas que a miles de kilometros tambien encontraron en su majestad la música un lenguaje superador.
«Nuestro desafío no consiste en eliminar el conflicto, sino en transformarlo»
William Ury
Somos como compramos y vendemos. Estoy nuevamente en mi desaforado Shuk Hacarmel, el corazón latiente de Tel Aviv. Aquí mismo donde las ganas de relacionarse, encuentran en cualquier aceituna una historia por compartir.
Desde mi épocas de estudiante, cuando me sobraban más de 20 días en… febrero, venir aquí, era la posibilidad de alargar una semana, la flaca beca y además, de tener una función de teatro única.
Aquí se sigue conjugando la alquimia entre una palta, un pantalón, un llavero, un puñado de coloridas golosinas, un calzoncillo con la bandera de Israel, un cenicero para porros, una tuna, una remera del ejército, los gritos y las palmas de los vendedores, la habilidad de regatear y si es dia Viernes antes de la pausa del Shabat ? Todo absolutamente todo está amplificado.
Y hoy es viernes, no hay programa mejor que meterse en estas cuadras. como viajando, a las entrañas del comercio ancestral.
Ingreso desde la calle Hamelech George, esquivando a los religiosos que ofrecen ponerte las filacterias, por unos Shekels (peso israelí), mientras que al lado otro se está transformándose, para hacer un número, de quien sabe que cosa, y a su vez la policía, intenta contener a un adicto, perdido en su mundo al lado de este mundo que nos perdemos también, pero autorizados. #exploralo.
En la primera parte del mercado están las indumentarias, del tipo que quieras y siempre aparece un muestrario de estampados de los próceres nacionales, que podes pedirlo en cualquier ropa y asi podes tener un calzoncillo, que de acuerdo a tu bulto circuncidado, le quede mejor la cara de Golda Meier o Ben Gurion, todo es posible y aceptado.
Todos los precios son redondos, ninguno es real ya que el regateo es el la ley. La inmensa mayoría sabe a la perfección por lo menos 5 idiomas pero solamente los números y las palabras: oferta, barato y aproveche compre ya. Aunque a simple vista haya un montón.
De repente empiezan a aparecer la zona de souvenirs, donde las estrellas de David se mezclan con las cruces. Donde los dijes y las manos de la suerte te piden que las saques de ese manicomio mercantil, para tener un poco de santa paz, en tanta cultura de la ganancia.
Mientras voy alejándome de la entrada, la música reguetonera es tapada por los sonidos orientales, señal que estamos llegando a la zona de especias, frutas, vegetales y repostería. Mi más valorada zona.
Los vendedores hinchan la yugular con los gritos… «Kilo ve ezer shekel, kilo ve ezer shekel, Kilo ve ezer shekel « ( kilo en 10 pesos), mientras hacen palmas y muestran sus mercaderías, como si fueran diamantes. Aunque sea un mísero pepino.
Ya las especies aromatizan la función y la vista busca capturar tantos colores. Las Sabrás (tunas) se venden como fruta preciada y además es el símbolo del carácter israelí, se dice, que los Israelíes son sabras… espinas por fuera pero dulces por dentro. #exploralo.
Mientras me sigo introduciendo mas y mas adentro de esta calle mítica, el solo hecho de saber que está viva desde 1930, dieciocho años antes de la proclamación del estado y aquí se concentraban los comerciantes desde hace más de 90 años. En este mismísimo lugar, los cristianos, los judíos y los musulmanes se entendían negociando. De hecho a pocos metros la mezquita sigue en pie y la gran sinagoga está a unas cuadras. #exploralo.
Sigo y sigo, pasando por la zona de electrodomesticos, decoracion y los nuevos y glamoroso lugares de cocina gourmet. Escucho gritos con megáfono y música a todo volumen , me acerco y a los gritos, dos posturas antagónicas en lo político partidario, solo separado por una bocacalle, me muestra la brecha/grieta israelí, que parece ofrecerse en un escaparate para que elijas y no te quedes cobardemente votando en blanco.
Los registro, tomo posición, no soy ninguno que elegirá el voto en blanco nunca, salgo a acompañar la postura que me representa, hacemos el recorrido contrario, es una zona hostil, para lo que considero le vendría bien a este país.
Seguimos mientras los gritos de oferta cambian por el “Rak Bibi” (solo Bibi) por el actual primer ministro, protagonista de despotismo y la corrupción. Seguimos caminando, el partido de Bibi nos enfrenta, siento que se esta poniendo lindo esto. Nos tiran un tomate, el orador se detiene y con una furibunda mirada, toma de nuevo el megáfono y con un largo grito dice…Todaaa le Hajbaniot!!! (gracias por el tomate). Seguimos y otro se pone a discutir, los filmo, seguimos, somos solo tres caminando a contramano, no es nuevo para mi.
Nos dispersamos, no hizo falta mucho esfuerzo. Con una mirada nos despedimos no hace falta saber quien somos, sabemos que queremos.
Y que en el viejo shuk Hacarmel, hoy viernes, a solo 5 dias de las elecciones, pudimos ofrecer otra propuesta. En este mismísimo lugar que venia en mi adolescencia para que me alcance el mes y ahora a que me alcance la vida para seguir proponiendo un mundo democrático, participativo e inclusivo para todos y todas. #exploralo.
#exploralo Imperdible.
Hasta podes ver el bendito tomate en la mano del militante.
¿ En el mercado de las ideas sos consumidor o productor? #exploralo.
«Hace más ruido un hombre gritando que cien mil que están callados». S.M.
Mi mochila compañera de aventura, ya está sobre la vereda terracota, en la entrada, a la casa del general.
Un escudo patrio en el dintel es acariciado por una celeste y blanca agitada por el viento marítimo de Boulogne Sur Mer.
Estoy cumpliendo un sueño que lo tenía desde mi niñez, cuando me contaban de este increíble ser, nacido en Yapeyú.
Soy el unico que esta esperando para ingresar. Una inmensa puerta es abierta y un granadero con una sonrisa inmensa me da la bienvenida con su mano enfundada un guante blanco que aprieta mi mano de tan solo 22 años.
Me acompaña por cada parte, en donde pasó sus últimos dos años el magno libertador. Recorro en absoluto silencio, como queriendo no despertarlo de su sueño eterno, aquí se respira la energía poderosa, que dejó impregnada un prohombre de la historia universal .
Cada rincón tiene una historia apacible, típica del reposo de un guerrero.
–Aquí vivió el general, con su hija, su yerno y su nietita- Me ratifica el granadero.
–Si, que anécdota hay de él y su relación con los niños?– le preguntó.
A los grandes los podemos identificar por como son con los pequeños. #exploralo.
-Si, el general tenía una devoción especial con la niñez. Un vestigio importante de lo que me pregunta es que él tenía como preceptos educativos para su hija Mercedes 11 ejes, muy claros. E inmediatamente me empieza a enumerar esos principios, no tan conocidos.
Otro de las anécdotas entrañables de “el santo de la espada” con respecto a los más pequeños fue cuando…
Un día, la nieta mayor del General San Martín, Merceditas, entró llorando en lahabitación donde se encontraba el abuelo, lamentándose de que se le había rotola ropa de su muñeca preferida y de que ésta tenía frío.
San Martín se levantó,sacó del cajón de un mueble una condecoración de la que pendía una cinta amarilla y roja y dándosela a la nieta, le dijo:
-Toma,
ponle esto a tu muñeca para que se le quite el frío.
La niña dejó de llorar y salió de la habitación. Un rato después entró la hija delprócer, madre de Merceditas, y dijo a San Martín:
−
Padre, ¿no se ha fijado usted en lo que le dio a la niña? Es la condecoración que
el gobierno de España dio a usted cuando vencieron a los franceses en Bailén.
San
Martín sonrió con aire bonachón y replicó:
− ¿Y
qué? ¿Cuál es el valor de todas las cintas y condecoraciones si no alcanzan
a detener las lágrimas de un niño?
…Sigo recorriendo su última morada con vida , se conserva un reloj detenido a las 3 en punto, una vieja costumbre de detener los relojes en la hora del deceso de un ser querido. Guardo silencio, mientras el granadero se aleja dejándome solo, pero lleno de responsabilidad ante la historia congruente de los laureles que no pudimos conservar.
Ya nuevamente en la vereda voy caminando hacia los lugares que el “padre de la patria” solía pasear, alucino con lo que habría estado pensando y de repente me invade un pesar y una angustia.
Solo me sale un -Disculpe general, por el pago, seguimos dependiendo de los imperialismos de turno, haciendo crecer la pobreza y odiando a los de otra clase social entre otras máximas de lo mínimo en la escala de humanidad. #exploralo.
¿ Cuáles de las máximas de San Martín la transmitís y la vivis congruentemente?
Compartilo y empezamos a recuperar dignidad todos juntos.
La nueva generación y un tocayo…. Hay futuro. #exploralo.
«Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo« Williams Blake
La ruta 2, va serpenteando la costa del mar mediterráneo. Esta vía se presenta impecable, los sembradíos llenos de naranjas compiten con los espacios de alta tecnología y en cada casilla de espera del bus, siempre algún uniforme verde se mezcla con jóvenes y no tan jóvenes en pantalones cortos y sandalias para vivir el verano permanente de medio oriente. Por allí aparece la “Mar del Plata israelí” la bella Natania, con su mar azul y su costa llena de sombrillas, desde allí por el camino y antes de Hadera, aparece Kfar Vitkin y a solo unos minutos aparece el HUMUS BAR, que ofrece mucho más que una oferta. 50 por ciento de descuento a los judíos y árabes que coman juntos compartiendo mesa. Y rematan informando ….¿Te asustan los árabes? ¿Te asustan los judíos? Con nosotros no hay árabes ni judíos, sino personas. Y en el apacible bar, color arena que se mimetiza con el desierto circundante, el festival de sabores apacigua el hambre e invita a la camaradería que solo el estómago es capaz de generar.
Entonces las conversaciones empezarán por la receta óptima y discutiremos sobre cuánto tiempo es el mejor para remojar el garbanzo, y él envuelto en su turbante aportará la información de dónde se encuentra el mejor aceite de oliva de la zona, seguro dirá del monte de los olivos en Jerusalem y yo le diré que tal vez sea mejor el aceite Carmei del Golán, mientras me saco mi gorro de kibutz. El me dirá que todo bien pero que no hay como la Tahina especial de Sésamo que se hace en Ramallah y sabré que me está diciendo que allí hay problemas, y yo le diré que los mejores limones para darle un gusto especial al Humus se pueden conseguir en los sembradíos de mi kibutz Ein shemer y el sabrá que le estoy diciendo, o vivimos juntos o morimos juntos. Y así transcurrirá nuestra comida y nos daremos cuenta que la fraternidad es el camino y que el fundamentalismo nos está ganado. Y nos daremos cuenta que las divisiones restan y que las sumas multiplican. Y nos despediremos sin miedo, luego de limpiar el plato con la mejor pita redonda como nuestra sonrisa de haberle ganado a la tendencia de la confrontación permanente. Me pondré mi gorra, te acomodaras tu turbante, nos diremos Shalom Salam y soñaremos que no fue un sueño.
«Una vez que las necesidades cambian, también lo hace la lealtad.»
Uriel Fisher.
Hace exactamente 40 años, terminaban 40 años de dictadura, en mi querida Nicaragua.
Derrumbe del símbolo Somocista 1979.
El 19 de Julio de 1979, la estatua de Somoza de a caballo estallaba en el suelo ante la alegría del pueblo de los volcanes. La revolución Sandinista busco refundar una nueva sociedad y a la vuelta del tiempo…aquellos que pregonaban libertad se fueron convirtiendo en líderes de una nueva tiranía, donde el somocismo fue reemplazado por una dictadura con eje en lo teocrático, esotérico y el excentricismo.
Camino por la Avenida Bolívar en Managua, y decenas de “árboles de la vida” capturan toda atención.
Avenida Bolivar forestada de esoterismo.
La chayo Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega y vicepresidenta “foresto metalicamente» el país.
Estas esculturas, una rebuscada mezcla de la obra del austriaco Klimt, entreveradas con conceptos de la Cábala judía, con el ojo de horus y hasta inclusive con ramas que forman el número 6 en conexión con el demonio…SÍ todo esto fue pergeñado por la macabra Chayo que se empecinó en generar este símbolo y poner cientos de estas estructuras por todo el país.
Símbolo de la obsesión por el poder.
Cada uno de estas obras tiene un costo de 25000 dólares y hay cientos de ellos que costaron en total 3 millones de dólares, un gasto imposible de entender en un país que está entre los más pobres del continente.
Los árboles de la vida también llamado los “chayolatas” por que ella, la chayo, es la precursora de la instalación de estas usinas energéticas espirituales, como ella las denomina.
Rosa “chayo” Murillo vive su excentricidad con plenitud y su misticismo se representa en sus interminables sermones-discursos, donde decenas de veces enuncia a Dios, señalando con sus dedos repletos de anillos con piedras turquesas, para espantar la mala suerte y/o las vibraciones nefastas y atraer la prosperidad…palabra de la Chayo.
Por todos lados el grito de guerra de la excéntrica Chayo.
La chayo, repite apenas puede su grito de guerra… VIVA NICARAGUA CRISTIANA SOCIALISTA Y SOLIDARIA. Mientras sigue persiguiendo a la oposición y a los viejos compañeros que traicionó, sin inmutarse.
Ernesto cardenal en la inolvidable charla que tuvimos me dice con su amoroso enojo.
El cura Ernesto cardenal siempre de re-evolución antaño y ahora.
-Israel, Rosa Murillo es la representación más clara de la soberbia y la tiranía. Es importante que el mundo sepa lo que está pasando aquí. Los que luchamos hace 40 años, los que fuimos compañeros, hoy somos perseguidos… la traición siempre la lleva adelante quien fue un amigo. Nunca traiciona un enemigo.-
Las palabras de Ernesto me revuelcan. …La traición la lleva adelante quien fue un amigo. Nunca traiciona un enemigo.#exploralo.
A las noches estas estructuras se iluminan con decenas de focos… mientras que en decenas de focos de insurrección se va iluminando la revolución traicionada.
Los árboles de la vida ya empezaron a ser destruidos y la historia se repite, hace 40 años caía la estatua de Somoza, hoy se están derribando, estos paradójicos árboles de la vida, puestos por una tiranía, que genera muertes, mientras hablan de cristianismo y Dios cada tres frases.
Sigo caminando, en la noche de Managua, rememoro lo que me dijo Ernesto Cardenal .
Pienso como se puede traicionar hasta a Dios… y mientras miro el lago Xolotlán, tomo conciencia que si hasta Cristo tuvo uno que lo traicionó, como no lo vamos a tener los humanos?
¿Quien de tu entorno es más leal a la necesidad de ti que a ti?
«La pasión llevará a los hombres más allá de ellos, de sus limitaciones y de sus fracasos. «
Joseph Campbell
Los domingos de Villa Madero tenían sabor a tallarines y color a San Lorenzo de Almagro.
El Tío José con su impecable camiseta blanca, sentado en su sillón de ciego, apoya sus manos entrelazadas en su bastón, mientras intenta dirigir la habilidad culinaria de mi Tía Vicenta.
Todo estaba organizado. La comida del mediodía, donde los tenedores se elevaban colgando»la pastasciutta» que derramaba un rojo especial. Todos hablaban a la vez y… se entendían, mientras la radio ya empezaba a comentar la formación de los “gauchos de Boedo”.
Mis primos varones se peleaban por llevarme a la cancha y hacerme de San Lorenzo, mi prima de Boca los cargaba diciéndoles que me harían un sufridor de por vida.
Con mi camiseta de «el ciclón» .
Ellos, Santo, Tite y Rodolfo -mis primos- se ocupaban de transformarse en un hincha con todas las pilchas. Un gorrito para el sol, la gloriosa camiseta azulgrana, un short azul con ribetes rojos, medias blancas y zapatillas flechas azules hacían de mí, un mini jugador.
Viajabamos en un colectivo que partía comunitariamente de la Sociedad de Fomento de Villa Madero, en el conurbano bonaerense, ese especial lugar donde disfrutaba mis vacaciones de verano. Si mis vacaciones eran en el Buenos Aires profundo. #exploralo.
Cuadras antes de llegar al estadio, ya el clima es inigualable y como un imán te hacía apurar el paso para ingresar al gasómetro.
Apenas entras al estadio, empezaba festejando con pancho y gaseosa. Hasta era como un rito, aparte con cada gol, una coca y un pancho nuevo.
Los panchos regordetes juegan con la mostaza escurridiza, envueltos en una servilleta, siempre insuficiente para la marea de mayonesa que se escapa por todos los wines.
Cada bocado te
ponía en posición adelantada y cada mancha era un faul a la camiseta.
Y el vaso de Coca? Había que tener especial atención con apretarlo de más, pues el preciado líquido burbujeante, salía de la cancha, derramándose el preciado sabor.
El coca colero podía hacer todo a la vez, mirar el partido, esquivar hinchas y despachar con una maestría única, mientras cargaba esa gran bandeja de lata con una correa que circundaba su nuca. En una mano el dinero y con la otra llenaba de un solo tirón el vaso, con precisión japonesa. Mientras seguía gritando goles y… Coca Colaaaaa.
Intentaba estar atento como él, con un ojo en el partido y otro en el pancho. Mis primos se la pasaban gritando y opinando de las jugadas mientras yo me deleitaba con el menú del tablón.
En cada avance de San Lorenzo todos se paraban y aunque yo también lo hacía no podía ver nada, pero mis primos me elevaban en sus hombros y podía disfrutar de las jugadas y de los goles. Nada más emocionante que ese aprendizaje festejar en los hombros de mis primos, de más de 20 años de diferencia. #exploralo.
¡¡¡Que lindas eran las tardes domingueras en el gasómetro!!!
Pasaron los años,
se perdió el gasómetro, pero nunca se perdió la pasión por regresar a tierra
santa azul grana.
Estando en el Vaticano una vitrina llena de recuerdos me hizo estremecer, lo que puede movilizar una pasión que… hasta al Papa lo conmueve.
San Lorenzo de Almagro y su historia es otro de los símbolos que refuta esta gran moda que lo único que sirve es la iniciativa privada y que solo la rentabilidad económica hace sustentable un proyecto.
Hoy estamos
siendo testigos de un cambio de paradigma donde el triple impacto es
excluyente. No habrá lugar para organizaciones donde no haya armonía entre
logros económicos, sociales y ecológicos.
Los hinchas, grandes protagonista del club, lo hicieron posible- recuperaron el viejo predio después… de 40 años.
Más de 70000 cuervos en procesión hacia Avenida La plata 1700 , seguro que el cura Lorenzo Massa– el fundador-, debe haber andado emocionado en el gentío dirigiendo este sueño de utilizar el deporte para recuperar chicos de la calle hace más de 100 años.
Las cosas están cambiando y lo hacen desde la periferia, nunca desde el centro ni de arriba.
Esta es una vuelta histórica donde el compromiso colectivo se impone sobre el marketing del liderazgo individual tan difundido en esta posmodernidad donde los atracones bulímicos por el poder se mezclan con la anorexia de compromisos colectivos. #exploralo.
Es la pasión en funcionamiento que hace posible cualquier epopeya. #explóralo.
¿ Cómo te hiciste hincha de algo?
¿ Qué te apasiona más allá de un resultado?
¿ Qué institución de tu niñez ya se perdió ?
¿ Qué institución seria bueno recuperar?
A mis primos Santo, Tite, Rosita y Rodolfo por enseñarme desde la humildad absoluta, que desde sus hombros de adultos me elevaron para ver mucho más, no solo en la cancha… también y sobre todo en la vida. . Gracias siempre !!!
“Nunca se sabe qué tan intensamente se cree en algo hasta que su verdad o falsedad se vuelve un asunto de vida o muerte.” CS Lewis
Si no fuera
porque en Julio eran las vacaciones, con mucho gusto habría odiado ese mes.
En Julio, religiosamente empezaba la temporada invernal, en mis Termas de Rio Hondo, pero sobre todo era la apertura a mi maratón semestral de estornudos interminables, me dejaban sin aire, envuelto en una respiración asmática mientras mis ojos se llenaban de lágrimas de impotencia ante la imposibilidad de detener, tamaña situación, en mi pequeño tamaño de siete años.
En Julio, por ende, se reforzaba el peregrinaje a los alergistas, las inyecciones entraban en escena, decenas de vacunas experimentales se ensañaron con mis flacos brazos. Las enfermeras, agotaban los argumentos para entretenerme, ante los pinchazos que uno tras otro, semana tras semana, hacían de mi un autentico, tiro al…negrito.
Todos, pero
absolutamente todos los intentos por detener la maratón de estornudos eran en
vano, ni siquiera llegaban a darme un respiro de una semana.
La alergia se apoderó de mi existencia incipiente y se reía del inmenso equipo que buscaba darme paz.
En mi niñez, me revelaba a cualquier cosa, pero a esto no, con inmensa docilidad me declaraba derrotado entregándome a cualquier proceso, para generar el suceso de ganarle a la situación, que duraba exactamente seis meses ininterrumpidos.
Una vez me enteré que toda la “serie de vacunas” era solo para saber a que tenía alergia, para que desde allí puedan encontrar con que sanarme. Fue un momento de gran angustia donde me sentí una auténtica rata de laboratorio.
Mi alergia ya era una cuestión que excedia a mi y también a mi familia. Los vecinos opinaban, los proveedores y clientes de mi padre, aportaban sus diagnósticos y pronósticos.
…Seguro que es reacción a polen.
…Debe ser por el polvillo.
…Es por el frío.
…Se le pasara solo cuando sea adolescente. Y así las conjeturas profesionales y vecinales, llenaban una interminable lista de pestes que respaldan la pésima sinfonía de achíses.
Yo era dueño de mis estornudos y por ende tenía derecho a deducir un diagnóstico, pero no me anime a contar mi descubrimiento, por miedo a que me internen por otra enfermedad. Entre estornudo y estornudo me fui convenciendo que tenía alergia a los turistas, que como abejas llegaban y hacían de Julio un mes nefasto para mi, pero próspero para todo el pueblo.
Con la alergia salíamos de viajes sanitarios a Santiago a Tucumán y hasta al hospital Durand de Buenos Aires que hizo su intento y… nada. Cada vez estaba más convencido que los turistas eran los que me traían la alergia y qué me tendría que acostumbrar a ella de por vida.
Pero en mi pueblo, todo era magia y a solo 15 minutos de la puerta de mi casa, el NIÑO ARMANDO, con una botella de alcohol y dos pastillas de alcanfor, todo lo sanaba.
¡¡¡Y nada de
análisis, ni inyecciones ni enfermeras gordas!!!
El curandero del momento tenía a jaque a los laboratorios multinacionales y era prácticamente nuestro vecino.
Mi madre, Doña Ana, no lo dudo y al paraje La cañada,
fui a parar con mis cortos huesos, los ojos llorosos, la nariz roja y el pecho
agitado.
La gente llegaba
en cualquier tipo de transporte, caballo, sulky, auto, camión y hasta ómnibus repletos
de sufrientes de algo que arribaban en búsqueda de la poción mágica.
Llegamos a las
tres de la mañana, para conseguir turno. Unos papelitos idénticos a los de las
rifas de mi escuela.
-Me dieron el 57 – le cuenta mi madre a una señora desconocida,
compañera de espera.
-Es muy milagroso el niño, me dijeron que vino la esposa de un militar, que la trajeron en un helicóptero con escarapela, venía con bastones y se fue caminando- Contaba la desconocida-
El niño atiende en una pieza de adobe blanqueado con cal. Los ya atendidos salían más alegres, aferrándose a la botellita de alcohol. Algunos llevaban varias, para otros dolientes que no pudieron venir; me enteré por la señora desconocida que no paraba de enumerar milagros.
En la sala de
espera al aire libre y en plena noche alumbrados con un fogón y unas luces a gas,
se ofrecían, tortillas, chipacos, “sanguches de milanesa”, gaseosa Secco y de
postre rosquetes. También mate cocido en latitas de durazno al natural. Y como
si fuera pocos huevos caseros, el niño Armando era un generador de abundancia y
prosperidad para ese pedazo del monte santiagueño.
Al lado del
consultorio otra habitación de adobe, pero pintada de celeste patrio adentro, una
virgen llena de adornos, desde tules a flores de plástico pasando por un sinfín
de chapitas con forma de órganos, dejado por los que ya fueron sanados en
testimonio y agradecimiento.
La virgen es la
receptora silenciosa de “la voluntad” que puedas ya que el niño Armando no
cobra pues su poder proviene de la virgen que cura a través de él.
-Hay que aportar a la virgen para que ella le
ayude a él– me decía mi
madre como si yo entendiera lo que estaba viendo, sintiendo y ya escuchando,
pues el gallo envidioso empezaba a despertarse y no quería hacerlo solo.
De repente una mujer con pelo entrecano orgullosa de su edad, llamó con un grito.
-Que pase el 57-
Mi madre de un
salto ya estaba en el umbral del consultorio y yo flameando de su mano
izquierda, ya que, en su derecha, envuelto en papel de diario, la silueta del
alcohol Frau y la ristra de alcanfor, están sujetados con profunda expectativa.
El niño no parecía niño, pensé en silencio que era el padre de el niño, pero era él, allí delante mío, en ese espacio, a media luz del amanecer.
El Niño Armando, con un sombrerito claro, en el cuello muchas cruces brotan de una camisa oscura, un cinto grueso sujeta una cintura poco afecta a la gimnasia, el pantalón claro Oxford, como el de mi hermano remata en un ruedo que acaricia a unos mocasines, que en algún momento fueron negros y ahora… grises por el suelo de tierra indomable.
El escucha
paciente mis penares, magistralmente relatado por mi madre, fiel testigo de mis
crisis nocturnas.
Su mano está apoyada en una mesa cubierta por un mantel de hule floreado. Estamos los tres uno al lado de el otro, yo en el medio.
Él levanta su mano derecha sobre mi cabeza, dice algo, creo que es un rezo. (No puedo saber lo que nunca hice.) En el acto me dio un miedito y pensé… ahora desaparezco y…para siempre.
-Bien Doña Anita, hágale tres fricciones antes de dormir con este alcohol con alcanfor y se curará inmediatamente- Sentenció el niño con una seguridad que hasta miedo daba.
Inmediatamente con un veloz movimiento abre la botella y hace trizas las pastillas de alcanfor y las introduce en el alcohol que inmediatamente empieza a expulsar unas burbujas blancas que se derraman en el mantel.
Cada segundo que
pasaba, más sentía que estaba por desaparecer mi vida en ese mismísimo momento
y lugar.
Me aferre a mi
madre con mis dos manos.
El niño seguía rezando y empieza a hacerse lo que la gente hace cuando pasa delante de una iglesia. Me acaricia la frente y con su mano santa peina mis rulos rebeldes, de la noche en espera.
-Aaah doña Anita, hágalo “oler” la botella tres veces al día. Toda ira muy bien. – Asegura el Niño Armando mientras nos despide.
El tratamiento empezó de inmediato, la primera “olida” fue a los 5 minutos y hasta las noches fueron más, preparándome para las fricciones nocturnas de las ansiosas manos de mi madre obsesionadas por darme paz.
No desaparecí, pero si desapareció doña alergia, nunca más vino en Julio ni en ningún mes, empecé a querer a los turistas y a creer o … estornudar.
Capítulo 15 de mi próximo libro El ruido de las alas.
Aquí van algunos de los agradecimientos hacia el Niño Armando.
Hace unos años ya no está físicamente, pero el GRACIAS!!! lo sobrevive.
El sol escondido dentro del otoño polaco, se muestra por momentos y se retira por otros como escapándose de alguna persecución .
La gran Rynek Glowny, la plaza medieval más grande e imponente de Europa con sus 4 hectáreas – nacida para el trueque- está poblándose lentamente, aún a pesar de lo temprano de esta mañana templada en el termómetro pero fría en mi interior.
Aquí en la mismísima Cracovia , donde los bosques tupidos sirven para amarse y para que Karol Wojtyla sueñe con su papado, aquí mismo en estos cielos límpidos se inspiró Copérnico para poner al Sol en el centro.
Las clínicas dermatológicas ofrecen el mejor tratamiento, mostrando el inmaculado cutis de mujeres, casi de cera , aquí mismo se conserva la casa de la » inventora de la belleza»… la emprendedora Helena Rubinstein, que desde una historia de necesidades pudo transformar su existencia y la autoestima de otras millones de mujeres, creando un imperio de cremas y glamour, sentenciado con su famosa frase… «No hay mujeres feas, solo las hay perezosas». Helena la cenicienta de Cracovia que delineó su vida, poniéndole texturas al tacto, sensualidad al rimmel y pasión a los labios rojos.
Aquí mismo las iglesias y los palacios se camuflan para no ser distinguidos, tal vez por el aprendizaje de la sangrienta invasión nazi.
Atravieso la plaza rumbo al barrio de Kazimierz, justamente donde el guetto judío vivió para morir. Tengo hambre, mucha hambre, siento mi estomago que está contraído, tal vez este confundido y no sea hambre sea otra cosa , pues mi respiración se acelera y mis pasos no encuentran el ritmo.
Me siento, puedo sentir el frío de la silla de metal, estoy en el famoso Bar Singer, que homenajea a Isaac Singer, no fue el que logró el invento pero si el empresario/actor que entendió el concepto clave… un bien es más valioso cuando es más práctico, es familiar y se puede pagar a plazo. Singer inundó al mundo de puntadas, surfilados y costuras.
Algo caliente para apagar el frío, me vendría muy bien y no dudó en pedirme un “borsh” la mítica sopa de remolacha que me hace viajar a mi bobe (abuela) , puedo mirarme en el espejo rojo del plato, mientras la cuchara de metal también me anticipa un recuerdo de la próxima inminente visita a la fábrica de ollas de Oskar Schindler .
La atmósfera tiene los aromas distinguidos de comidas de la tierra, donde el hinojo, el perejil, la pimienta y el jengibre hacen el coro a la paprika, formando un batallón de aromas que te conquista, quedándote vencido, sin pelear .
Por la misma angosta calle, presuroso un religioso, enfundado en su tapado negro va sorteando alemanes que hoy son turistas y recién ahora …los puede sortear. Lo sigo y a cada momento se acercan más los sonidos de un clarinete y un acordeón se escapan de la sinagoga Remuh, son los acordes de la música Klezmer , esa mezcla de acordes de llanto y alegría brotados del alma, lo imagino a mi tío Jaime , el de los abrazos fuertes, el de las comidas sabrosas, el de los ojos tristes que vivía recordando haber sido el que hizo la punta para escaparse de las persecuciones y esperar a sus hermanos de la lista familiar.
Escucho como desde la ventana del templo, donde ingreso un religioso, todo vestido de negro, se descuelgan y van circundando el aire la música de la lista de Schindler y me encamino con fuerza y decisión hacia la fábrica del empresario del tercer milenio .
Antes de cruzar el generoso río Vístula, me encuentro con la plaza Bohaterów que fue el corazón del gueto, allí 70 inmensas sillas vacías representan la espera que pasaban los pasajeros que nunca regresan. Ellos iban a los hornos de Auschwitz y en la mismísima esquina , la farmacia del otro empresario del tercer milenio, Tadeus , el único católico que podía permanecer en la zona y se arriesgo siempre ayudando a cientos a escaparse por la falsa puerta, o a suministrarles medicamentos o a pasarle tintas para falsificar documentación, la liberadora Farmacia del Aguila que, contrasta con las tapias en forma de lápida del guetto hechas a propósito para que se sepa que de allí no saldría nadie con vida.
Camino más ligero no se si por llegar o escaparme. Camino y camino por el viejo barrio obrero, hago una cortada por un baldío y me desplazo debajo de un destartalado puente metálico, ya no veo a nadie a mi alrededor, hay mucho silencio afuera pero adentro siento el clarinete y el acordeón de la música Klezmer, con una penosa melodía gusto a invierno, con cadencias de fuga y abdicación, con colores grises… muy grises y de todas las gamas. Allí adelante aparecen un tinglado, y la vereda se hace uniforme, hago lenta la marcha, mientras que un remolino de viento me quita mi gorra, salgo corriendo a buscarla, me agacho la recuperó justo debajo de un cartel que reza Fabryka Oscara Schindlera-Amalia…el corazón se detiene y mis ojos se pierden en las fotos de los salvados inmortalizadas, en el mural de entrada. Estoy en la fábrica de la libertad, allí donde la lista se confeccionó para estos seres que fueron salvados detrás de una empresario que encontró en su profesión mucho más que comprar barato para vender caro, un empresario que sintió la desarmonía del mundo y con la excusa de emprender, lleno un lugar mayor que el burdo mercantilismo oportunista. Adentro todo es historia clandestina y una pila de ollas y utensilios de metal muestran la excusa perfecta, ver cómo hacían mal los productos para demorar y ganar tiempo para escaparse, haciendo muy bien el verdadero producto… la liberación.
Me siento en el suelo apoyándome en una descascarada pared mientras otro remolino de viento, hace bailar unas hojas y de ese baile veo florecer la esencia del SER empresario para el nuevo milenio, que no es ni más ni menos, que crear organizaciones donde la gente quiera apasionadamente pertenecer ,para desarrollarse y desarrollar un mundo que merezca ser recordado.
Recordar que la libertad se ejerce con otr@s y no es lo mismo que la autonomía solitaria, por eso hay que tomar conciencia que somos libres con alguien nunca solos. Gracias Oskar Schindler, Helena Rubinstein,Papa Karol Wojtyla , farmacéutico Tadeus, Isaac Singer….por SER primero defensores de la vida, humanos comprometidos con generar ciudadanía y luego empresarios .
¿Tu trabajo genera libertad ?
¿Estás en una empresa /organización que aumenta tu valor personal?
¿Eres libre o solo tenes la cadena larga?
Si te sirvio…#compartilo y generamos #aprendizajecolaborativo.