Hambres a Saciar.

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La siesta calcinante santiagueña que todo lo abraza, se hace presente con todo su ímpetu. Las grietas del suelo como bocas abiertas esperando una gota de agua que hace años no aparece. Cuatro horcones de quebracho marcan los metros del rancho con jarillas y techo de adobe, desde donde salen unas raras especies , seguramente visitadas por vinchucas generadoras de muertes lentas.

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La pobreza cercana de cada uno.

Perros muchos perros, perros flacos muy flacos pero gordos en amor y compañía por nada. Niños que se les escapa el dedo gordo de las zapatillas ,que se heredaron de los caritativos de siempre. . La escuela a las leguas como única institución que posibilitará potencialmente la fuga de la pobreza estructural. El agua con arsénico se puede elevar desde el aljibe hasta las bocas sin dientes, con una antigua lata de durazno al natural ahora ya oxidada.

Una jovencita con varios hijos perdura junto a su madre y tíos que cuidan del símbolo productivo de la pobreza…las cabras. Donde hay pobreza hay cabras,y donde hay cabras hay pobreza.

Esto no es una descripción de un lugar Africano, esto es un paraje en Santiago del Estero, tampoco es una historia de una familia Suajili , es el recuerdo de mis tíos, prima y sobrinos, que llevo grabado en mi retina sin poderla sacar de encima desde mis escasos 5 añitos..Historia que me convoca permanentemente a luchar por el desmantelamiento de la pobreza en cualquier lugar del mundo.

Mañana 17 de Octubre será un nuevo día mundial de la erradicación de la pobreza y el hambre, evocando aquel 17 en donde miles se juntaron en el Trocadero de París, convocado por el comprometido cura Joseph Wresinski, fundador del Movimiento Internacional Cuarto Mundo, para  que de una vez por todas ,exista consciencia con este homicidio global. La pobreza y el hambre.

Cuantas pobrezas existirán? Hay tantas como analistas encontremos y definirla ya es morboso en sí misma ,es por eso que seria muy bueno abordarla desde los diferentes hambres que podemos saciar.

Derribar el hambre por una escuela  bella : no significa sólo que los resultados de las pruebas de educación seamos mejores, sino que los contextos edilicios sean dignos para transformar la cultura del empobrecimiento hacia la cultura del merecimiento. Es majestuoso ver en lugar recónditos de Vietnam como las comunidades emergen desde una  escuela digna.Como también docentes argentinos en Villa Unión luchan por superarse.

Hambre de formalización Laboral. Sin lugar a dudas que una persona con un trabajo formal, no solo está, más contenido sino que su situación previsional, juega un papel importantísimo. La precarización laboral genera pobreza estructural en un circulo vicioso que se retrolimenta exponencialmente. También hay que observar con atención la “moda emprendedora” donde muchos terminan siendo emprendedores para ocultar que están jugando a ser empresarios y la pobreza los está esperando  con los brazos abiertos.

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Un stand de “emprendedores”.

Hambre de Hábitat : el deseo de vivir en zonas urbanizadas conectadas con la sociedad en general y dejar de vivir en guetos/villas miserias , que a su vez se estigmatizan , hasta evitando ponerlo en un CV  el domicilio y ni hablar de la insalubridad, una casa no hace un hogar pero un hogar se revitaliza con una vivienda pulcra .Veo continuamente como los pobres viven un éxodo recurrente , desarticulando vínculos y procesos educativos fruto de la imposibilidad de un espacio donde instalarse aunque sea un periodo lectivo y en países como el nuestro donde lo que sobra es tierra ,esto es ya un proceso de desalojo como cultura.

Hambre tecnológico  : el mundo cambia y la pobreza se actualiza, hoy no estar en el mundo digital , expulsa a una realidad marginal, saciar este hambre con inteligencia puede hacer un salto de calidad nunca antes posible, tal vez sea esta la palanca que pueda cambiar el mundo a una velocidad única.Solo ver como en los sectores vulnerables utilizan dispositivos y su habilidad para usarlos maravilla. Es por allí donde la llegada de contenidos transformacionales puede ingresar con una fuerza única.

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Aulas digitales acceso al cambio estructural .

Hambre de recreación :el tener tiempo de ocio productivo genera evolución , no es una casualidad que los países con mayor logro en eliminar la pobreza, asignaron propuestas de esparcimiento inteligente.Nadie puede pensar  algo nuevo si no tiene tiempo para soñar su cambio de vida.

Recordar a mis parientes, me lleva a espacios de alto voltaje emocional. Recuerdo en mi niñez cuando veía a mi madre salir de la pobreza, gracias a que mi padre, con otra cultura le mostró un mundo inclusivo, , pero mis primos que quedaron en el campo…no pudieron. Muchos de ellos ya no están, pero la humanidad es una fraternidad y sueño con la erradicación de la pobreza.

Se claramente que para empezar… no hay que hacerle la competencia a los pobres, no se puede sacar gente desde la pobreza siendo pobres.Y la pobreza en ninguna de sus formas es digna.

Hay un nuevo mundo, históricamente se decía… no le des el pescado, dale la caña de pescar. La primera nunca sirvió, el famoso asistencialismo degradante generador de dependencia,  dar la caña de pescar  tampoco hay un montón de gente con caña de pescar pero no encuentra el pez, no será el momento de generar criadero de peces? #exploralo.

Que estas haciendo para erradicar la pobreza?

A cuánta distancia de tu hogar se  acerca la pobreza?

Gracias a los cientos de lectores que se siguen sumando domingo a domingo.

La resurrección del arroz.

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La humedad de un día agitado, hasta el agobio, me lleva a descansar en la reposera de bambú, del balcón en mi cuarto. Desde allí, mis ojos cansados se resisten a creer lo que el paisaje me devuelve: un campo de arrozales desde donde las tumbas emergen.
Y salgo a encontrarme con ese símbolo vietnamita, las tumbas en los arrozales.
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Y en ese instante entiendo el emocionante poema de Pan Que Mai:
“Mis manos elevan a lo alto un tazón de arroz,
granos cosechados en el campo donde enterraron a mi abuela
Cada grano de arroz sabe dulce como la canción de cuna de la abuela que nunca conocí.
 Imagino su rostro suave mientras la extendían bajo tierra,
sus ropas raídas, su piel pegada a los huesos;
en la gran hambruna de 1945,
mi pueblo tenía hambre de tumbas para enterrar a todos sus muertos.
Nadie podía encontrar la tumba de mi abuela,
entonces a mi padre el arroz le supo amargo durante sesenta y cinco años.
Después de sesenta y cinco años,
nos paramos mi padre y yo frente a la tumba de mi abuela.
Escuché a mi padre llamar ‘Mamá’ por vez primera;
temblaba el arrozal a sus espaldas”.
Los vietnamitas y el arroz tienen un matrimonio eterno repleto de historias, logros, pero casi nunca fracasos. En el majestuoso delta del Mekong, que ocupa la superficie de Suiza se cosecha el 50 por ciento de la producción y en esa zona de gelatinosa apariencia, repleta de ríos marrones, en cada espacio, las arroceras prácticamente nadando en los sembradíos, con una mano escarban la tierra y con la otra, apretando el tallo, insertan la planta en la tierra ahogada.
Ellos saben por experiencia propia que el oro blanco es clave para erradicar el hambre en el mundo. Y dicen con su pragmatismo meridiano: “En tiempos normales los sabios son los protagonistas y los granjeros después en tiempos de hambruna los agricultores primero y los sabios después”.
El país fue mutando el formato de propiedad de la tierra, desde el histórico modelo de propiedad compartidas con el estado y  la comunidad local a un sinnúmero de formatos, que aseguren desmantelar el hambre y exportar, ya se convirtieron en el segundo exportador mundial.
Solo en sus vecinos zonales hay más de 500 millones de seres que ganan menos de un dólar diario y el arroz es su nutriente principal. Y aunque esté bajando el consumo per cápita, el aumento de la población del planeta les asegura mercado.
Dentro de los desafíos se encuentra el encontrar el equilibrio entre satisfacer el consumo interno, como primera medida, para recién luego exportar. Vietnam se da el lujo de hacer tres cosechas anuales: en la época lluviosa del monzón, en la temporada verano-otoño e invierno-primavera.
Por estos lugares el regateo y la política agresiva de precios bajos también se representa en su estrategia de comercio. Allí los comerciantes son formadores de precios, lo que hace tiritar a los demás jugadores del rubro.
Como en la dieta vietnamita el arroz ocupa un lugar preponderante y hay un cuidadoso equilibrio entre lo que exporta y consume. Se busca que la variación de precios no impacte en demasía para lograr controlar la inflación. Todo se desarrolla en espacios de altas discusiones en los planificadores estratégicos del país.
La tierra no está hecha a la medida del capitalismo salvaje / voraz y se lucha permanentemente alertas acerca de la tentación de la depredación.
Navegar en las canoas por los riachos del Mekong bajo el sol y la humedad es un espectáculo sacado de cualquier película, meter el remo suavemente para no quedar encallado es fundamental, entrenar la paciencia asiática y transpirar solo de estar quieto te invita a ensayar un chapuzón, pero los arrozales son primero y cualquier sacrificio es bienvenido en pos de asegurar la alimentación. Escuchar el susurro del viento pasando por los arrozales, acariciando el agua con los conciertos de sapos, hace de las noches húmedas un trance hipnótico memorable.
Lo que no genera ningún esfuerzo es comer desde el desayuno hasta la cena la famosa sopa Pho, el manjar vietnamita omnipresente en cualquier lugar y que por supuesto tiene como ingredientes principales a los fideos de arroz que se comen con un palito juntamente con una cuchara. Parecería que oriente y occidente danzarían en las manos de los comensales ávidos de su querida Pho, a la que acompañan con sonidos guturales de placer asiático.
No se puede pasar por alto el capítulo de los más de 50 millones de litros que roció Estados Unidos del poderoso defoliante Agente Naranja preparado entre otros por Monsanto Corporation, que aparte de matar más de medio millón de seres, dejó mutilados a muchos más y dejó inservibles por años aproximadamente tres millones de hectáreas. Todavía se puede ver en terrenos la llamada “hierba americana”, lo único que crecía donde Atila roció. El objetivo no era solo eliminar camuflaje de los vietcong sino romper el suministro de provisión de arroz y poner en jaque la economía de supervivencia. Pero los granjeros fueron por el trabajo a destajo como sus fieles búfalos del agua sobreviviendo aún a pesar del odio salvaje. La alcancías de ayuda a este trauma colectivo, siguen pidiendo lo que los responsables nunca escucharon, mientras el arroz sigue su germinar.
El arroz es la vida misma en “los tranquilos del Sur” -traducción literal de la palabra Vietnam-, esa paz que da los años y el no resentimiento como ideología. Salir a caminar por cualquier lado y encontrar plantaciones del cereal rey que inspira al arte, la política y la estrategia, nos conecta directamente con el espíritu resiliente de los sobrinos del tío Ho Chi Minh, que quería  lo cremen para tener más lugar para sembrar. Comprender a Vietnam es entender el papel del arroz en su historia.
Y las tumbas en los arrozales hablan de la veneración de la vida y de esa resiliencia
que los hizo superar la destruccion anhelada de sus tantos invasores.
Cual acontecimiento en en tu vida pudo destruirte… pero te fortaleció?
Qué aprendizaje sacaste ?
Sos rescilient@ ? #exploralo