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Más que PUERTAS.

Llamar a la puerta serviría de algo – siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes. «Alicia en el País de las Maravillas» (1865), Lewis Carroll