Categoría: Vietnam

  • Recompensas que descompensan.

    Recompensas que descompensan.

    «Oh pintor, tenga cuidado de que la codicia por la ganancia no sea un incentivo más fuerte que la fama en el arte, ya que ganar esta fama es mucho más importante que la fama de las riquezas». 

    Leonardo da Vinci.

    ¿Te paso que tenias una gran solución, la implementaste y agudizaste el problema? Exploremos….

    Mi querida Vietnam (Viet =gente tranquila Nam=sur) es un laboratorio socio-económico magistral que pone en juego cualquier domesticación lineal.

    Caminar por sus calles es una odisea y cruzar en una esquina pone a prueba la teoría de la incertidumbre como en pocos lugares del planeta. En esos casos es mejor confiar en sus hábiles choferes que con la habilidad de las ratas esquivan lo que sea y a quien sea a una velocidad única. Justamente de las ratas, los vietnamitas y los franceses va esta entrada…acompáñenme.

    En la floreada y húmeda Hanoi (entre ríos), hacia principios del 1900 los colonialistas franceses en su afán de vivir como en sus tierras generaron avenidas robustas y servicio de cloacas exclusivas para sus casas estilo parisino, esto los obligó a generar alcantarillado de kilómetros en la perla asiática. En estos soterramientos las ratas encontraron un hábitat espectacular para salvarse de otros depredadores de superficie, la reproducción fue exponencial generando la peste bubónica.

    Los gobernantes franceses agobiados decidieron utilizar un INCENTIVO ECONÓMICO como estrategia de solución. Se pagará un céntimo por cada cola de rata que se entregará a las autoridades, inmediatamente se armaron batallones de cazadores, llegándose a una cifra récord el día 21 de junio del 1902, en un solo día se pagó por 21000 colas de rata.

    Todo parecía ir bien, pero mientras pasaba el tiempo mas ratas había, pues el ingenio humano SIEMPRE encuentra una alternativa para seguir cobrando cuando solo se interviene y se quiere resolver con estímulos monetarios.

    ¿Que sucedió? Los tranquilos del sur fieles a su agudeza a prueba de colonialismos, cumplían entregando las colas de los roedores, y en el afán de prosperar… generaron granjas de ratas para cobrar sustentablemente. #explóralo.

    O sea, las ratas seguían vivitas, pero no coleando…momentáneamente.

    La arrogancia de la modernidad y su gran bandera que todo tiene un valor económico hace que se realicen intervenciones sin medir que las decisiones racionales tienen un limite infranqueable sobre las emociones y la vocación disruptiva de las sociedades marginalizadas donde la agudeza del hambre encuentra salidas impensadas.

    Sigamos…

    La India enseña en cada metro cuadrado que lo espiritual es solo una parte de ella.

    Por aquí siguen vivas todavía centenares de miles de cobras, que fueron recicladas de aquel viejo fracaso colonial inglés por exterminarlas. Aquí también utilizaron recompensas y se dedicaron a criarlas para venderlas, cuando los gobernantes se percataron del ardid desmantelaron el decreto y paso algo peor, los «cobreros» ante la cobra que no cobra, las soltaron generando un caos absoluto. #explóralo.

    Esta situación hasta es un icono de estudio en el mundo de la economía El efecto cobra.

    ¿Otros ejemplos?

    Colombia pagando por guerrilleros muertos empezaron a matar civiles para cobrar.

    Los trabajadores recompensados por cantidad de tornillos empezaron a fabricarlos más livianos y cuando cobraron por peso, lo hacían más pesados. En EE.UU los agentes inmobiliarios que ganaban por cantidad de hipotecas, registraban deliberadamente a personas sin condiciones crediticias válidas derivando en la gran crisis subprime. etc.

    Es de fundamental importancia revisar las decisiones-en cualquier ámbito-exclusivamente económicas pues en el máximo de los efectos puede lograr retención, pero nunca fidelidad.

    Las recompensas deben tener como mínimo 5 enmarques para evitar noticias desagradables.

    Lo mismo pasa en una pareja o con cualquier ser de nuestro entorno si el vinculo está cimentado en lo monetario, prepárate para que crezcan las “ratas” y las “cobras”.

    ¿ Tus recompensas/estímulos, cuántos enmarques tienen?

    ¿ Cuáles son?

    Me gustaria aprender con vos…te leo.

  • Mercado del amor.

    Mercado del amor.

    Si nuestro amor es sólo un hacer para poseer, no es amor.

    Thich Nhat Hanh

    LLEGAR AL NORTE DE VIETNAM, en el conocido sleeping bus, es toda una historia en sí mismo.

    Es un transporte, lleno de luces titilantes que van cambiando del rojo al azul, con la cadencia del movimiento, mientras vas acostado en ese sillon de odontologo. El sleeping Bus es un auténtico hotel alojamiento.

    Al descender en Sapa,  te recibe su majestad la bruma. La perenne habitante de esta enigmática ciudad donde residen, de pintorescas etnias con vestimenta muy singular.
    Allí mismo, en el playón de estacionamiento, un sinnúmero de colores intensos en la indumentaria de las mujeres Hmong, te sumergen inmediatamente en un mundo de fábula envolvente como la compacta neblina, que te toma de la mano guiándote a perderte en cada metro.
    Al alcance de la mano está la de la “sherpa” que con la infaltable sonrisa te conduce, por las escarpadas montañas.

    Las terrazas bordadas de cultivos, juegan a las escondidas con las nubes de los 1600 metros sobre el nivel del mar…una postal inolvidable. Todo parece, dibujos salidos, desde las laboriosas manos agrícolas, verdaderas diseñadoras de bordados utilizando los sembradíos. La mirada busca ayuda para capturar semejante belleza, en esos peldaños de abundancia nutricia.
    Caminar por esos senderos es como pedirle permiso al cielo y pagar el peaje de alguna caída en el barro arcilloso (en mi caso) , pero allí al alcance de la mano, nuevamente está la de la “sherpa” que con la infaltable sonrisa te avisa que esa caída es señal de próximo re-casamiento.

    Esas mismas guías, con las ramitas del camino, te hacen corazones o caballitos como recuerdo de aquella experiencia que te deja lleno de barro y humedad en todo la ropa y el cuerpo.
    Aquí todo emerge como de  un libro de hadas, pues aquí fué el lugar donde una hechicera, custodio los huevos, desde donde nacieron las etnias que pueblan Vietnam, una bella historia de amor que le da identidad a la existencia de un mercado único en el mundo. Ya les cuento…

     Se sienten aromas distinguidos en sus calles, con la variedad de sopas que harían sucumbir hasta a nuestra Mafalda… Sigo sintiendo esos olores a curry, cilantro, soya y la salsa hoisin de la selectiva e imperdible cocina local.


    También los hombres con largas pipas de bambú se acercan al opio con esa cara de “yo no fui”, mientras el alcohol de arroz con serpiente,  promete que no se caerá el pelo, curará la ceguera y asegura erecciones duraderas.
    Por aquí, todo es realismo mágico, mientras la música del Dan Bau, instrumento nacional de una sola cuerda,  te sumerge en un arco de emociones que no se puede creer,el Dan Bau, un símbolo vietnamita, donde la austeridad muestra su abundancia.

    La sonrisa permanente,  no siempre completa en dientes y además, esos ojos enmarcados en arrugas, con gestos hospitalarios, siempre recuerdan, que en todo el mundo la simpatía es un pasaporte que no necesita visa. #exploralo.
    Y allí mismo, al final de la calle empinada en el anfiteatro, se lleva a cabo el espectacular MERCADO DEL AMOR, donde los jóvenes en edad de merecer, muestran sus dotes de seducción con danzas, canciones y coqueteando. Buscando a él o a ella y juntos seguir gestando la multiplicidad de colores de sus etnias milenarias.


    El mercado del amor es un espacio donde el encuentro tiene un lugar que todavía Facebook no lo suplanta.

    Por aqui amar, tiene 4 elementos imprescindibles diría Thich Nhat Hanh, el poeta budista vietnamita.

    1. Maitri. La bondad que genera felicidad que destierra la codicia y la envidia.
    2. Karuna. Amar es eliminar el sufrimiento en el receptor/a de tu amor y en ti mismo.
    3. Mudita.Producir felicidad compartida deliberadamente.
    4. Upeska. Eliminar la frontera entre tu y el ser amado/a.

    Mientras sigo viendo los procesos de seducción en tan singular mercado, recuerdo a Roberto Galán y su perenne frase… “yo me quiero casar ¿y usted?” 

    Muy viejo para ser nuevo, pero siempre actual ante la necesidad de todas las culturas: encontrarse para generar futuro#exploralo.

    Pasa mucho en Sapa. (ampliare)

    ¿ Que ofreces que ninguna otra persona puede ofrecer para que se enamore de vos?

    ¿ Revisaste que no seas un commodity en el arte de generar amor?